comics

Marvelman

Me acabo de percatar que para descargar Marvelman, los números de Alan Moore, en este blog, uno tiene que acceder a distintos lugares, por lo que se me ocurrió poner todos los enlaces en el mismo lugar, o sea acá.

Números 1 al 13.

14 y 15.

16.

O, por qué no, acceder directamente por aquí.

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Confidencias de un Senderista

Acabo de encontrar este comic circulando por las redes, cuya difusión se vuelve un imperativo moral. Descarguenlo haciendo click en la imagen.

La historia estaría basada en un relato real de Jorge Cañari Vásquez, ex-senderista, de quien sólo he podido encontrar en la web un par de referencias de Ideele como un preso senderista que fue eventualmente amnistiado. Al margen de su carácter real o ficticio, la historia destaca por su crudeza y realismo, enfrentando al lector ante circunstancias que parecen moralmente insalvables, como la que se puede apreciar en la siguiente página, así como de una gran perspicacia a la hora de plasmar el ánimo de los personajes:

No sólo queda establecida la crueldad y prepotencia del grupo terrorista, sino también el estado de precariedad en que se encontraron muchos ciudadanos, que se vieron obligados a ser senderistas por la fuerza. ¿Merece, pues, una persona abandonada por su Estado y sometida por la fuerza a una organización terrorista la muerte, sin más, como un terrorista más? ¿Eran todos los senderistas malos?

El autor del comic es Luis Baldoceda, y fue hecho en 1989.

The Mindscape of Alan Moore

Cumplo con difundir el excelente documental The Mindscape of Alan Moore, sobre la vida y pensamiento del famoso escritor de comics y autodenominado ‘mago’.

Aquí lo tienen, con subtítulos en inglés.

La primera mitad consiste básicamente en una narración del mismo Alan Moore, autor de Watchmen y Marvelman (que pueden descargar en este blog), sobre su propia vida.

Ya en la segunda mitad nos encontramos con la exposición de sus ideas más interesantes desde un punto de vista filosófico. Por ejemplo, su posición acerca de la conciencia, y cómo ésta jamás podrá ser explicada en términos meramente físicos. En especial, me llamó la atención su concepto de idea space, que define del siguiente modo:

A kind of space in which mental events can be said to occur. An idea space which is perhaps univeral. Our individual consciousnesses have access to this vast universal space. Just as we have individual houses, but the street outside the front door belongs to everybody. It’s almost as if ideas are pre-existing forms within this space.

Moore se adscribe a una tradición claramente dualista, presente en la historia del pensamiento tanto de Occidente como de Oriente, entre cuyos otros exponentes contemporáneos podríamos mencionar a Erwin Schrödinger y Alan Watts.

Para otras entradas similares, ver: Marvelman #16 (o por qué no ser irracionales) y La utopía de Alan Moore.

Top 10 de entradas 2010

Al igual que el año pasado, me pareció pertinente recopilar las entradas más memorables de este humilde blog a lo largo del año que nos deja. Ya anuncié algunos ligeros cambios hace varias semanas, así que vamos directo a la cuestión:

Si bien me gradué el 2009, que esta foto represente el breve exilio, tanto como el retorno, de este bloguero respecto de la filosofía.

10. Pensamiento Homero.

Nunca falta algo de comic relief.

Ver también Independent Thought Alarm.

9. Un robot Descartes.

Algo que quiero hacer cada vez más es comentar obras de ficción, ya sean de literatura o cine, haciendo uso de conceptos filosóficos. Si bien esta entrada es sobre todo expositiva, demuestra lo bien que le sienta la filosofía a la ciencia ficción.

8. Palabras inmortales.

Esta entrada es breve, y consiste básicamente en una cita de la Apología. No obstante, la fuerza de la misma la coloca en este ranking sin dificultad alguna.

7. La virtud en Aristóteles, Kant y MacIntyre (cortesía de Allen W. Wood).

Una de las oposiciones más comunes en nuestras días, al hablar de ética, es la que se hace entre Aristóteles y Kant. No obstante, tal dicotomía es artificiosa y es una de las más excelsas labores de este blog colaborar a un mejor entendimiento del pensamiento de ambos autores.

Ver también:

Allen Wood y la nueva aurora del pensamiento ético kantiano.

6. Una carta de Somos, el (infame) Museo de la Memoria, y la dignidad humana.

Considero de suma importancia el aporte que puedan hacer los conceptos de una teoría ética a problemas de actualidad, de tal forma que podamos pensarlos mejor. Esta entrada es un intento precisamente de eso.

Ver también Mario Vargas Llosa y la legalización de las drogas.

5. Un héroe kantiano.

No existe un abismo entre la racionalidad y nuestras emociones, pues estas últimas sirven en muchos casos precisamente como razones. La ética kantiana, contraria a su imagen más común, es perfectamente consciente de esto.

Ver también:

Guía práctica para ser kantiano hoy (cortesía de Allen W. Wood).

¿En qué consiste la buena voluntad?

Actuar por deber (y no meramente conforme al deber).

4. Racionalidad y cosmopolitismo (o un post sobre Kant y los estoicos).

El estoicismo ha tenido una presencia fuerte en este blog durante la segunda parte del año, y no podría ser para menos.

Ver también:

Pensamientos de aurora.

Racionalidad y sociabilidad.

3. Aplicando la ley moral (u otro post sobre Battlestar Galactica y robots).

Battlestar Galactica es una de las mejores series de televisión, y en buena parte gracias a la profundidad con la que abordan una serie de problemas éticos. Double win para este blog.

Ver también:

Matar robots como un crimen en contra de… la humanidad.

Marvelman #16 (o por qué no ser irracionales).

2. Máximas.

Mi libro del año ha sido sin lugar a dudas Kant: A Biography, de Manfred Kuehn. Este es la primera entrada que hice al respecto, y luego vendrían muchas más, incluidos también los versos con los que termina el libro y que resumen perfectamente la personalidad del filósofo de Königsberg.

Ver también:

Reflexiones de Kant sobre el significado de la vida.

Sobre las creencias religiosas de Immanuel Kant.

El “otro” giro copernicano de Kant.

1. Valor social vs. dignidad (o sobre experimentos de tranvías).

La historia de nuestra especie se puede pensar desde el conflicto entre el valor social, culturalmente adquirido, con el reconocimiento de la dignidad absoluta inherente a todo ser racional.

Ver también:

El mes morado y Alianza Lima (o pensando la tradición desde MacIntyre y Rawls).

El “giro” de John Rawls (o sobre un falso debate entre comunitaristas y liberales).

Mención honrosa: la entrada que actualizó el nombre del blog.

Y eso es todo.

Marvelman #16 (o por qué no ser irracionales)

Observemos la siguiente imagen (para verla ampliada, ábranla en una pestaña nueva, y luego háganle click ):

La escena final de Marvelman (de Alan Moore).

Marvelman empezó con haciendo alusión a la idea de superhombre de Friedrich Nietszche. En la imagen vemos efectivamente a un hombre perfecto —al margen de si la creación de Alan Moore le hace justicia al concepto nietzscheano— preguntándose cómo alguien, pudiendo serlo también, decide no hacerlo.

Cada integrante de la especie Homo sapiens es imperfecto genéticamente. En el universo del comic se postula la posibilidad de convertirnos en nuestra versión perfecta, capaz de realizar nuestras capacidades al máximo.

Dejando de lado la filosofía de Nietzsche, Immanuel Kant creía que sólo la especie humana en su conjunto, a lo largo de muchas generaciones, es capaz de realizar su potencialidad, y nunca un espécimen de la misma por sí solo. Esto es sin duda una tesis antropológica, y podríamos pensar un mundo en que tales circunstancias se alteren, como es el caso que nos plantea el comic.

En ese caso, ¿sería preferible que el ser humano evolucione a este nuevo estado? ¿O a lo mejor hay algo perfecto en la imperfección?

Visto desde otro lado, el inicial supuesto superhombre de Nietzsche se nos revela como el hombre virtuoso perfectamente racional de Kant. Hay que aclarar que el hombre como Kant lo entiende no puede nunca llegar a tal estado, sino sólo aproximarse.

La ciencia-ficción del comic abate tal imposibilidad, y asume que efectivamente este nuevo superhombre puede ser perfectamente virtuoso y racional (o en otras palabras, propiamente moral, como infiero de la realización utópica que comenté hace varios meses, y que también pertenece a este último número).

Nuestra racionalidad nos exige, pues, que seamos racionales. Podemos, por supuesto, ignorarla a veces, o incluso la mayoría de veces, y en esa aproximación consiste la virtud. Si tuviésemos una ruta fácil, no obstante, como ya se aludió, ¿tendríamos algún motivo para no tomarla?

Si es que hay efectivamente alguna razón para no tomar tal camino, ¿acaso esto no hace manifiesta la farsa que es la realidad a la que supuestamente aspiramos?

La pregunta es: ¿por qué el hecho de que seamos capaces de usar la razón nos exige que tengamos que efectivamente usar la razón?

¿Por qué no ser irracionales?

El hombre perfecto se pregunta.

El final.

Para los dos números anteriores, entren a este post. Para ver cómo empezó todo, entren acá. Y para una fugaz aparición de Martin Heidegger y Adolf Hitler (coincidentemente —o no— en el mismo número) entren aquí.

¿Será esto lo último de Marvelman en este blog? O a lo mejor la continuación de Neil Gaiman retoma efectivamente esta problemática…

(El final de) Marvelman

No es conforme al deber prometer algo para luego, pudiendo cumplirlo, no hacerlo.

Prometí colgar los dieciséis números de la saga de Marvelman, de Alan Moore, en mi blog original O lo uno o lo otro, para después del cuarto número pasarlo a La Buena Onda. Sin embargo, me quedé en el número 13, pues hace ya como un año tuve un cambio de computadora y el Windows 7 no reconoció mi disco duro portátil. Pero ahora sí lo reconoce, después de varios meses, más o menos.

Bueno, lo que importa es que voy a postear los tres números restantes. Y en este blog porque fue aquí donde lo mencioné por primera vez (y porque O lo uno o lo otro anda descuidado).

Pondré ahora mismo los números 14 y 15, y guardaré el último para dentro de unos días, lo que me dará tiempo para preparar un comentario “filosófico” apropiado.

Para descargarlos, hagan click en en las respectivas portadas.

El esperado #14.

El espeluznante #15.

Y casi me olvido, para los números previos entren acá.

Un héroe kantiano

Observemos la siguiente imagen:

Un héroe kantiano.

Podríamos traducir lo que dice nuestro héroe por: “Me pareces repulsivo. Pero voy a ayudarte de todos modos”.

Semejante imagen de la ética kantiana se encuentra ampliamente difundida, y se debe en parte a ciertos groseros malentendidos que pueden sacarse de una lectura equivocada de la Fundamentación de la metafísica de las costumbres, especialmente si no es puesta en el contexto de las demás obras de Kant sobre moral.

Dicha lectura nos dice que para actuar moralmente, tenemos que hacerlo únicamente por deber, en contra de todas nuestras inclinaciones (*ejem*MacIntyre*ejem*). Para ayudar a un mendigo, y que esto sea un acto moral, no debemos sentir pena por su condición, sino encontrarlo desagradable y repulsivo, e igual, únicamente guiados por la idea del deber, llevar a cabo nuestro acto bueno.

Sin embargo, lo que no se suele tener en cuenta es que las acciones hechas por deber no son más que un tipo de las acciones buenas, que sirve solamente si queremos examinar qué es lo propiamente moral. Es sólo por esto que se acude a casos extremos, en los que al sujeto, por más que carezca de los sentimientos más humanos, igual se le manifieste la necesidad de actuar moralmente (una suerte de obligación interna). No se deriva de ninguna parte la idea que estas acciones tengan una suerte de exclusividad moral en la ética de Kant.

Para corroborar lo dicho, no hay mejor forma que ver lo que Kant mismo tiene que decir sobre este punto, nada menos que en su obra propiamente sobre ética: La metafísica de las costumbres (de la que la Fundamentación no es más que la encargada de las “sutilezas”). Veamos:

Pero aunque no es en sí mismo un deber sufrir (y por tanto, alegrarse) con otros, sí lo es, sin embargo, participar activamente en su destino y, por consiguiente, es un deber indirecto a tal efecto cultivar en nosotros los sentimientos compasivos naturales (estéticos) y utilizarlos como otros tantos medios para la participación que nace de principios morales y del sentimiento correspondiente.— Así pues, es un deber no eludir los lugares donde se encuentran los pobres a quienes falta lo necesario, sino buscarlos; no huir de las salas de los enfermos o de las cárceles para deudores, etc., para evitar esa dolorosa simpatía irreprimible: porque éste es sin duda uno de los impulsos que la naturaleza ha puesto en nosotros para hacer aquello que la representación del deber por sí sola no lograría[1].

Como pueden ver, Kant mismo acepta que no puede existir—¡ni es deseable!—algo así como el héroe kantiano del dibujo, que se encuentra obviamente alienado de su propia naturaleza, y su lugar es propio de las caricaturas (de su pensamiento).


[1] Immanuel Kant, La metafísica de las costumbres (Madrid: Editorial Tecnos, 1989). La cita corresponde a la página 329, a la numeración universal 458. El subrayado es mío.