The Killers

Felices fiestas, etc. (una entrada sobre el cambio de corazón, con una cita de Kant y una canción de The Killers)

Siguiendo tradiciones pasadas (2013, 2012 y 2011), les deseamos desde este blog, amable público lector, unas felices fiestas, etc.

Como regalos, un par de elementos sobre un tema común: el cambio de corazón.

Primer elemento, una cita de Kant:

Pero que alguien llegue a ser no sólo un hombre legalmente bueno, sino un hombre moralmente bueno (grato a Dios), esto es: virtuoso según el carácter inteligible (virtus noumenon), un hombre que, cuando conoce algo como deber, no necesita de otro motivo impulsor que esta representación del deber, [y] eso no puede hacerse mediante reforma paulatina, en tanto la base de las máximas permanece impura, sino que tiene que producirse mediante una revolución en la intención del hombre […]; y sólo mediante una especie de renacimiento, como por una nueva creación (Juan, III, 5; cfr. I Moisés, I, 2) y un cambio del corazón, puede el hombre hacerse un hombre nuevo. (R 6:47; Kant 2001: 69)

Segundo elemento, una canción de The Killers:


Bibliografía:

La Religión dentro de los límites de la mera Razón. Traducción de Felipe Martínez Marzoa. Madrid: Alianza Editorial, 2001.

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(Es ese momento del año) Los sueños de un visionario les desean feliz Navidad

Excuse me, Harry Dean, may I ask you a question?

No.

Would you have any advice for someone who is trying to make it?

Oh, boy…

For somebody trying to break into acting?

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Do nothing.

Do nothing?

Nothing.

Why?

Why not?

I feel like I’ve been doing nothing and that hasn’t gotten me anywhere.

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Then you’re in a great place, then. You’re nothing.

I’m nothing?

Yeah, I’m nothing, there is nothing.

What’s the point, then?

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None… several.

That kind of takes the pressure off.

All of it.

Saludos festivos anteriores: 2012, 2011, 2010, 2009.

El espíritu de la oración (incluye el principio moral de toda religión; además, Alan García de morado)

Dear Father in heaven, I’m not a praying man, but if you’re up there and you can hear me… show me the way… show me the way.

George Bailey. It’s a Wonderful Life.

Kant distingue como principio moral de la religión (en oposición a lo que denomina ilusión religiosa), el siguiente:

[…] todo lo que, aparte de la buena conducta de vida, se figura el hombre poder hacer para hacerse agradable a Dios es mera ilusión religiosa y falso servicio de Dios. (R 6:170)

Una religión verdadera no nos exige nada más que una buena disposición moral, el respeto absoluto a la humanidad presente en todas las personas. Creer que podemos hacernos agradables a Dios mediante acciones que “todo hombre puede hacer sin que tenga que ser un hombre bueno” no es sino superstición y fanatismo (R 6:174). Kant considera que esto se reconcilia con un sano sentido común y no necesita demostración alguna[1].

Podemos estar de acuerdo, sin duda, dado que negarlo significaría que un modo de creencia[2] (y sus ritos) tendría primacía sobre otros (el cristianismo o el islamismo sobre las demás, por ejemplo), y el fanatismo consecuente es irreconciliable con una moralidad de respeto a la libertad de pensamiento y de creencia.

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Dentro de este contexto, Kant aborda el tema de la oración y su significación. Si la consideramos como un ritual interno, como la declaración de un deseo a un ser que no necesita de la misma (dado que ya la conoce), y además, como dirigiéndonos a ese ser en persona (como si estuviésemos convencidos de su existencia), entonces la oración no es más que “una ilusión supersticiosa (un fetichismo)” (R 6:194-195).

Como ya se anunció, la verdadera (y única) forma de agradar a Dios es mediante una buena conducta, y “el espíritu de la oración no es otra cosa que una disposición moral buena que acompañe a nuestras acciones, y esto “puede y debe tener lugar «sin cesar» en nosotros”, por medio de “la idea de Dios“, sin que eso signifique poder afirmar su existencia con plena certeza, algo de lo que somos incapaces (R 6:195).

No estamos autorizados a pedirle algo a Dios, excepto aquello que en última instancia depende de nosotros y de la fortaleza de nuestra voluntad. Pensar que Dios podría favorecernos, o a una nación por sobre otras, es ciertamente una ilusión y existen muchos ejemplos de ello.

Un ejemplo de oración genuina (sin duda una de muchas):

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Que todos los seres en todos los mundos sean felices y libres, y que todos mis pensamientos, palabras y actos contribuyan de alguna forma a esa felicidad y libertad de todos.

Kant defiende la genuinidad del Padre nuestro, en tanto que incluye un pedido de pan (un elemento material, presuntamente ilegítimo), además de la resolución de una buena conducta de vida, en la medida que lo interpreta como el reconocimiento de una necesidad animal que nos es propia, y no como un requerimiento que esperamos que Dios nos conceda (mediante una intervención sobrenatural, que nos favorecería arbitrariamente a nosotros y no a otros).

Y terminamos con esta canción.

Felices fiestas.

Ver también:

Un ejemplo de fe que se basa principalmente en la razón (o qué significa ser cristiano de acuerdo a Gustavo Gutiérrez).

Immanuel Kant sobre el libro de Job (o una interpretación auténtica de la existencia del mal).

Kant y la —meramente pensable— inmortalidad del alma.


[1] Un ejemplo en forma de foto:

García+Andina

[2] Para la diferencia entre una religión y distintos modos de creencia, consultar esta entrada.

Bibliografía:

KANT, Immanuel

La religión dentro de los límites de la mera razón. Traducción de Felipe Martínez Marzoa. Madrid: Alianza Editorial, 2001.

Religion within the Boundaries of Mere Reason: And Other Writings. Traducción de Allen Wood y George di Giovanni. Cambridge: Cambridge University Press, 1998.

Human[1]

A few months ago a cousin of mine told me about the song “Human”, by The Killers: “Are we human or are we dancer? Dancer? Come on! The song is just stupid.” This post is a reply to precisely that comment.

Thing is, the song is not stupid. As a matter of fact, the song poses a philosophical and ethical question of the utmost importance: Are we beings capable of virtue, or just animals subdued by the laws of nature, which can’t control what they really are in the most profound way?

The term ‘dancer’ in the chorus line “are we human or are we dancer?” makes reference, according to Brandon Flowers (composer of the song), to american author Hunter S. Thompson’s quote, of Fear and Loathing in Las Vegas fame, about “how America was raising a generation of dancers (people who follow a pattern and choreography instead of thinking for themselves)“.

The song, of course, doesn’t give us the answer to the question, but manages to state the problem in an almost religious way, which is not surprising due to Flowers’ personal faith.

About the singular ‘dancer’ instead of the proper ‘dancers’, which apparently annoys more than a few, Flowers said you can go fuck yourself, it just sounds better that way.

The song, both the original and the superior live version.

Lyrics can be found here, by the way.

For another post written in english on this blog, check: An honest definition of contemporary society.


[1] Este blog es y seguirá siendo un blog de filosofía en español, si bien ocasionalmente ensayaré algunas entradas breves en inglés, por lo general relacionados a temas de cultura popular de lengua anglosajona.