¿Qué es el neoliberalismo?

«It was an ideological assault but also an economic assault. To me this is what neoliberalism was about: it was that political project, and I think the bourgeoisie or the corporate capitalist class put it into motion bit by bit.

I don’t think they started out by reading Hayek or anything, I think they just intuitively said, “We gotta crush labor, how do we do it?” And they found that there was a legitimizing theory out there, which would support that.»

– David Harvey

El término ‘neoliberalismo’, o el adjetivo ‘neoliberal’, está ciertamente muy manoseado, al punto que proliferan quienes señalan que se trata de una etiqueta vacía utilizada únicamente para insultar, ante la ausencia de argumentos. Dicha posición, afirmamos, se basa en una total ignorancia del fenómeno, o en un alto grado de autoengaño y negación de la realidad.

El neoliberalismo es un fenómeno político, económico e ideológico absolutamente real, históricamente preciso, y cuyas consecuencias para los pueblos y para el planeta no son nada menos que nefastas.

David Harvey, en su libro A Brief History of Neoliberalism, nos brinda la siguiente definición:

El neoliberalismo es, en primera instancia, un sistema de prácticas político-económicas que proponen que el bienestar humano puede ser mejor alcanzado liberando las libertades individuales y emprendedoras dentro de un marco institucional caracterizado por fuertes derechos a la propiedad privada, el libre mercado y el libre comercio. El rol del Estado es crear y preservar el marco institucional apropiado a tales prácticas. […] El Estado debe instalar las estructuras  y funciones militares, defensivas, policiales y legales requeridas para asegurar los derechos a la propiedad privada y garantizar, si es necesario por la fuerza, el funcionamiento correcto de los mercados. Además, si los mercados no existiesen (en sectores como tierras, agua, educación, salud, seguridad social y contaminación ambiental), entonces deben ser creados, por acción estatal si es necesario. Pero más allá de estas tareas, el Estado no debe entrometerse. (Harvey 2005: 2)[1]

El neoliberalismo triunfa políticamente hacia finales de la década de los 70s, con operadores de la talla de la primera ministra del Reino Unido Margaret Tatcher, en Estados Unidos, el director de la Reserva Federal Paul Volcker, respaldado prontamente por el presidente Ronald Reagan, en China, las reformas lideradas por Deng Xiaoping, a la vez que instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial eran copados por tecnócratas  y purgadas de cualquier influencia económica keynesiana, dominante en décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

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Sin embargo, Harvey considera necesario diferenciar entre el proyecto utópico e ideológico, por un lado, del proyecto político “preocupado por reestablecer las condiciones de acumulación de capital y la restauración de las élites de poder económico” (2005: 19), siendo este último la fuerza predominante en caso de conflicto entre ambos. Por ejemplo, el respaldo a regímenes totalmente criminales y autoritarios, que han vulnerado libertades fundamentales, como el de Pinochet en Chile, en tanto permitían asegurar las condiciones del libre mercado y los intereses de las élites de poder económico.

Para ser todavía más concretos, el neoliberalismo supone medidas como las privatizaciones, inclusive de bienes que son considerados derechos fundamentales (y que por lo tanto, deberían ser asegurados por el Estado y no dejados a los intereses del mercado), tales como la educación, la salud, y el trabajo digno. El juego de políticas y medidas económicas que resulta favorable para la acumulación de capital, sin embargo, no lo es para el nivel de vida de las mayorías, como se aprecia en el siguiente recuadro:

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Las políticas económicas neoliberales tienen el efecto claro de aumentar la desigualdad económica y fortalecer a las élites gobernantes. (Harvey 2005: 25)

Entre las medidas neoliberales, destaca la impresionante reducción de impuestos a los más ricos y a las grandes corporaciones:

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La espectacular bajada de impuestos a los más millonarios. Sí, alguna vez pagaban más de 70% de impuestos a la renta. (Harvey 2005: 26)

Harvey resume las consecuencias que muchos conocemos:

Treinta años de libertades neoliberales han, después de todo, no solo restaurado el poder de una estrecha clase capitalista. También han producido inmensas concentraciones de poder corporativo en los sectores de energía, transporte, en los medios de comunicación, las farmaceúticas, y en ventas (por ejemplo, Wal-Mart). La libertad del mercado que Bush proclama como el punto más elevado de las aspiraciones humanas resulta nada más que los medios convenientes para expandir el poder corporativo monopólico y la Coca Cola a todos los rincones sin limitación.

En conclusión, cuando hablamos de neoliberalismo, nos referimos a la corriente ideológica, así como al movimiento técnico político que, bajo la excusa de una mayor libertad económica, termina favoreciendo a unos pocos en detrimento de una gran mayoría.

Recomendamos también el excelente documental Requiem for the American Dream, donde Noam Chomsky evidencia esta arremetida ideológica y política.

Una entrevista a Harvey donde se explaya sobre el tema, de la excelente Revista Jacobin.

Ver también: John Rawls contra el falso liberalismo.


[1] La poco elegante traducción es mía. La cita en su idioma original, en el libro entero, en pdf.

Bibliografía:

Harvey, David. A Brief History of Neoliberalism. Nueva York: Oxford University, 2005.

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