El mes morado y Alianza Lima (o pensando la tradición desde MacIntyre y Rawls)

Hace un par de años, cambié el diseño de mi —por entonces vigente— blog adecuándolo al color morado. El motivo del cambio no hacía referencia directa a la costumbre que homenajea al Señor de los Milagros, sino al gesto que lleva a cabo también todos los años el club de fútbol Alianza Lima, de cambiar su uniforme blanquiazul por uno morado.

A pesar de mi indiferencia ante costumbres religiosas, me pareció que quería participar —a pesar de todo— de dicha tradición, inspirado por el club de mis amores.

Gloria.

Ahora vayamos a la segunda parte de esta entrada. En Tras la virtud, Alasdair MacIntyre escribe:

[…] las tradiciones decaen, se desintegran y desaparecen. ¿Qué mantiene y hace fuertes a las tradiciones? ¿Qué las debilita y destruye? […] la respuesta es: el ejercicio de las virtudes pertinentes o su ausencia[1].

Es fácil estar de acuerdo con MacIntyre, también, cuando crítica la oposición entre tradición y razón, y afirma que:

Todo razonamiento tiene lugar dentro del contexto de algún modo tradicional de pensar, trascendiendo las limitaciones de lo que en esa tradición se ha razonado por medio de la crítica y la invención. (MacIntyre, p. 273)

Por otro lado, cuando John Rawls afirma que aceptamos libremente las distintas tradiciones a las que pertenecemos, aclara rápidamente lo siguiente:

No quiero decir con ello que lo hagamos por un acto de libre elección, como si no hubiera lealtades y compromisos, vínculos y afectos previos. Quiero decir que, como ciudadanos libres e iguales, el que sostengamos esas creencias cae dentro de nuestra competencia política definida por los derechos y libertades básicos[2].

Quizás deberíamos pensar la modernidad —dejando de lado la artificial y superficial contraposición entre comunitaristas y liberales— como una nueva tradición, en la que el pensamiento crítico del que habla MacIntyre se expande a todos los integrantes de una comunidad, y esto garantizado por los derechos y libertades básicos que nos menciona Rawls.

Y así todos, quizás, viviríamos felices por un tiempo.


[1] Alasdair MacIntyre, Tras la virtud (Barcelona: Crítica, 1988). La cita pertenece a la página 274.

[2] John Rawls, El liberalismo político (Barcelona: Crítica, 1996). La cita pertenece a la página 257.

2 comments

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s