Un robot Descartes

En numerosos cuentos, Isaac Asimov presenta un futuro próximo en el que la robótica se ha desarrollado de tal forma que se ha creado una verdadera inteligencia artificial, en la forma de un cerebro positrónico.

Este cerebro empieza en una forma bastante básica, con robots incapaces de hablar, y únicamente capaces de efectuar trabajo manual bajo supervisión. Sin embargo, en su cuento Reason, dos agentes de U. S. Robots se ven en la situación de probar un nuevo prototipo, supuestamente más avanzado y capaz de dirigir a otros robots, tanto como de llevar a cabo tareas sumamente precisas y teóricas.

Tras una semana de haberlo ensamblado en una estación espacial habitada exclusivamente por los dos humanos (junto con varios otros robots), el nuevo robot, QT1 (léase cutie), se ve conflictuado ante al origen de su propia existencia, y se rehúsa a aceptar que ha sido creado por humanos (a los que ve como inferiores), para luego exclamar que pretende razonar al respecto, pues “una cadena de raciocinio válida sólo puede concluir con la determinación de la verdad”.

Después de dos días de total introspección, QT1 sostiene: “Empecé con la única asunción segura que me sentí permitido de hacer. Yo, existo, porque pienso”.

“¡Por Jupiter, un robot Descartes!”, es la respuesta de uno de los humanos.

¿Los robots existen porque piensan?

Y es que QT1 operaba con la confianza de ser capaz de poder deducir la Verdad desde Causas a priori, por lo que tampoco se veía persuadido por los numerosos libros de los humanos, que consideraba contenían explicaciones artificiales para seres no capaces de obtener directamente la Verdad; esta pretensión resulta entretenida si la vemos en un robot—cosa que Asimov logra a la perfección—, pero no debemos olvidar que tiende a aparecer también en los humanos, donde resulta en cambio bastante molesta.

Ciertamente el uso de la razón efectuado por QT1 es válido, mas debe estar sometido a un uso más amplio y superior, el de la comunicación basada en razones, lo que permite la existencia de una comunidad científica, y por supuesto, también ética.

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