Algunos comentarios sobre la Mesa Redonda de Watchmen

Ya se ha dicho en este blog bastante sobre Watchmen, de Alan Moore. Sin embargo, quisiera hacer algunos muy generales comentarios sobre mi participación en la Mesa Redonda sobre dicho comic la semana pasada en el simposio de estudiantes de filosofía, al lado de Eduardo Marisca y Rubén Merino, excelentemente moderada por Raschid Rabi.

Pueden encontrar mi ponencia en este post, la de Eduardo Marisca acá, y la de Rubén Merino en dos partes: 1 y 2.

Watchmen o el ocaso de los superhéroes.

Watchmen o el ocaso de los superhéroes.

Desde que leí la ponencia de Eduardo Marisca la noche anterior—aunque su presentación excedió el simplemente leerla—noté el parecido que tenía su idea del ocaso de los superhéroes del pensamiento, con mi visión de que ninguna teoría ética puede salvarnos de nuestra responsabilidad de emitir juicios propios. Me pareció interesante que saliera el parecido, y supongo que dentro de mi discurso, podría añadir que el plan de Veidt, tema que encuentro central, simboliza perfectamente cómo ya no podemos reconocer a nuestros héroes, a menos que reflexionemos sobre qué cosas son las que más valoramos, y por qué.

Sobre la ponencia de Rubén Merino, tengo que enfatizar mi desacuerdo con la visión que posee sobre la Ilustración, que se deriva de igualar la razón al mero intelecto. La razón en su uso práctico, para Kant (quizá el mayor exponente de la Ilustración), es mucho más que el intelecto—que sí se puede comparar a la razón especulativa—y no se opone en lo absoluto a la dimensión emocional de la vida humana. Para una breve introducción a la razón práctica, vean este breve artículo.

Mesa de Watchmen

De derecha a izquierda: Eduardo Marisca, Rubén Merino (lamentablemente no sale su rostro en esta foto), Raschid Rabi, y Martín Valdez (o sea, yo).

Sin embargo, sí me pareció valioso que resalte muchos de los aspectos negativos de la personalidad de Veidt, y que sin duda dejé de lado.

Bueno, termino mi reflexión acá, pero no espero que sea lo último sobre el tema, y aprecio de antemano cualquier comentario.

Ah, y me olvidaba que el título de mi ponencia estuvo inspirado en las últijmas páginas de Kantian Ethics, de Allen W. Wood.

7 comments

  1. A los que poco hemos sabido sobre Watchmen, pero hemos sintonizado con la postura nihilista que está detrás del comic, nos ha parecido buena la reflexión que se ha hecho a raíz de lo que significa o significaría que todo modelo supremo (entiéndase aquí un super-héroe) haya perdido su poder supremo. En primer lugar, empaté la idea final de la ponencia de Martín Valdez con la necesidad de mantener una postura ética, sólo para poseer a la mano un aparato conceptual que nos permita tener esquemas sobre las acciones, para después entenderder los lineamientos entre bueno y malo. En segundo lugar, lo que Eduardo Marisca indicaba con la metáfora que tomó de Kierkegaard sobre el abismo, acerca de la caída en esa nada que resulta de la pérdida de todo valor. De ambas conclusiones he podido sintetizar lo siguiente: A primera mano el ámbito ético siempre es sobre el aquí y ahora (saliendo de las posturas clásica de una razón práctica atemporal), y a partir de ese aquí y ahora se tomarán los ingredientes para que esa acción sea la correcta. Pues bien, si es que no se tiene de antemano el aparato conceptual que nos permite evaluarlo como bueno o malo, queda segunda indicación esta vez, viene de parte de la cultura, y cómo aquella a través del tiempo ha sabido delimitar entre lo bueno y lo malo. Y aquí lo que he agregado, en razón de entender estas ideas rescatando un poco lo que Aritóteles dice en sus trabajos sobre la moral, ya que ahí hay terreno seguro en la acción cuando se apela a la imagen del phronimos, como aquel ciudadano experimentado que ya sabe lo que según su polis ha de ser lo correcto, porque él es que hace patente la acción, por ser una repetición continua de lo mismo, y lo mismo en tanto correcto. No se olvide aquí que hay una cuota de racionalidad detrás del phronimos, pero no en sentido abstracto (disculpen si se alude a Kant) si no más práctico y directo, en acciones concretas y observables.

  2. Excelente comentario, Augusto, pero yo entiendo la cultura como el primer ámbito imperfecto según el cual juzgamos lo bueno y malo. Es normal que empecemos ahí, pero sí me parece importante hacernos de una teoría ética, la mejor que podamos conseguir (por supuesto que refinándola siempre), y desde ahí reflexionar mejor sobre casos o valores.

    Porque, si bien en todas las culturas siempre se ha dado naturalmente la delimitación entre bien y mal, yo creo que se gana bastante buscando claridad extra.

    Se me ocurre, por ejemplo, el aborto como tema de debate ético, y todas las distintas posiciones que se chocan, que no se escuchan, muchas bastante absurdos y débiles, pero con bastante fuerza “cultural”.

    Ahí es donde me parece las teorías éticas pueden jugar un papel importante, no tanto para casos concretos como el que plantié en mi ponencia.

  3. Martín, no tuve tiempo de responder a esta crítica en la mesa. Aprovecharé ahora. En realidad mi referencia a la Ilustración en la ponencia fue bien general y rápida. Básicamente me quería apoyar en una oposición entre dos diferentes actitudes, como serían la actitud ilustrada y la romántica. Es decir, una oposición entre la mayor importancia de lo racional y de lo sentimental -esta oposición de actitudes (si pudiera subrayaría ‘actitudes’) me parece básica entre ambas corrientes, y no abogo por la actitud romántica, también la condeno como limitada (como intenté aclarar en la última pregunta que me hizo Eduardo). Ahora, como ya te dije alguna vez antes -en algún otro comentario en otro blog ya inexistente- no estoy capacitado para discutir seriamente elementos de la filosofía kantiana. Pero acuerdo con la necesidad de no igualar a la razón con el mero intelecto, y por ahí puedo haber tenido un descuido en la forma en que traté ese punto de la ponencia. Ahora, cuando yo hablaba de lo emocional siempre preocupaba decir “lo emocional o espiritual”, con lo que quería dar a entender un sentido de lo emocional mucho más profundo y mucho más amplio que lo meramente sentimental. Por eso apelaba a Wittgenstein y a Gadamer, porque en ellos no sólo se trata de lo sentimental, sino además de un cierto espíritu, de una cierta disposición (q es ciertamente inefable) para acercarse al otro ser humano e identificarse con él profundamente. Cuando hablaba de lo emocional y de lo intelectual no me refería tanto a dos partes instrumentales del sujeto, sino a dos tipos de actitudes -dos tipos de espíritus frente a la realidad, se podría decir. ‘espíritu’ aquí puede sonar medio místico, pero en realidad pienso en algo muy humano, podría decirse en una cierta disposición anímica, en la que entran en juego tanto componentes emocionales como intelectuales. A mi juicio la Ilustración carece de esta disposición inefable y profunda, a pesar de pensadores como Kant -y ojo que Kant es Kant, osea es uno de esos q siempre sobrepasan las disposiciones convencionales de su época- q podrían estar teniendo muy en cuenta a lo emocional en el ser humano. Yo creo haberme estado refiriendo a algo más -a aquello que en Gadamer sería el acercamiento profundo al Otro, o que en Wittgenstein sería la actitud religiosa o trascendeltal (que de metafísica no tiene nada). Cuando decía que la actitud ilustrada desprecia la dimensión emocional del ser humano, me refería a lo emocional en este sentido amplio, este sentido que se refiere también a lo espiritual. Eso sí no creo que esté presente en la Ilustración. Para que ello esté presente es necesario tener en cuenta la pluralidad y la diferencia en el sentido hermenéutico o wittgensteniano. Bueno, ya mucho, espero seguir conversando.

    1. Está muy bien tu aclaración, pero aunque no lo creas, mi crítica se mantiene, y trataré de explicarlo, empezando desde el final de tu comentario.

      Tú dices que para tener en cuenta este aspecto emocional en sentido amplio o espiritual, es necesario tener en cuenta la pluralidad y la diferencia en el sentido hermenéutico o wittgenstaniano. Mi respuesta sería que así como podemos usar el pensamiento de ambos filósofos que mencionas, también nos podemos acercar, incluso con más éxito, desde la ética de Kant.

      Sin entrar en los detalles de su ética, tenemos que una de las principales máximas de Kant es el “sapere aude”, y si además tenemos a la humanidad como valor fundamental de su ética, nos vemos absolutamente obligados a aceptar el pluralismo (es uno de los tantos errores pensar que la ética kantiana nos pide que seamos igualitos), pues justamente porque cada persona piensa por sí misma es que nos vemos obligados a entrar en diálogo con ellas, y no un mero diálogo “estético”, sino una verdadera comunicación, que es finalmente de lo que la ética se trata.

      Así, en tanto hayan individuos que piensan libremente, siempre habrá pluralidad.

      Podrás ver ese aspecto, usualmente dejado de lado cuando se estudia Kant, en la cita que se encuentra en la parte superior de este blog.

      Así, Alan García no tiene en lo absoluto una disposición a escuchar al otro, justamente porque no respeta la naturaleza racional en todas las personas, y que nos exige comunicarnos con ellas, buscar el diálogo, etc. Por ese motivo, Alan García es lo opuesto a un ilustrado (en el sentido kantiano del término), y de esa forma creo que de las dos actitudes o disposiciones anímicas que mencionas, la que más alabas, la emocional en sentido amplio, debe pues ser propia del hombre ilustrado en el sentido que yo lo entiendo.

      La verdad es que desconozco casi completamente lo que Wittgenstein dice sobre estos temas, pero cuando estudié Gadamer me topé con que su hermenéutica tiene implícitos los valores de la ética kantiana, que están a su fundamento, y sin los cuales se quedaría en el aire.

      Gracias de nuevo por tu comentario, y que siga el debate!
      😛

  4. Bueno, lo cierto es que estamos plenamente de acuerdo sobre la importancia del diálogo y la conciencia de la diferencia (en verdad eso nunca estuvo en debate). Más allá de ello, a mí -desconocedor de la filosofía kantiana en profundidad- me suena muy infrecuente y rara (y atrayente) tu lectura de Kant, que es bastante más amplia, profunda y benévola de lo que usualmente se da a entender. A partir de ello comprendo el sentido más amplio en el que quieres entender aquí a lo ilustrado. (Igual, ¿este sentido de lo ilustrado no podrá desprenderse sólo de tu lectura de Kant, y no tanto del espíritu general de la época?)

    Ya me bajé el libro de Wood, en cuanto pueda lo reviso y a ver qué luces me da sobre la ética kantiana.

  5. haha, el libro de Wood es todo! haha, soy un fan. en el ´primer capítulo ahce un buen trabajo sacando de lado con impresionante éxito muchas de las más comunes y caricaturescas lecturas de Kant.

    y bueno, creo que la importancia del diálogo y la conciencia de la diferencia no pueden desprenderse con éxito del espíritu de ninguna época, cosa que no quita que sigamos aspirando a dichos valores.
    🙂

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