Relativismo cultural

Durante mis años de estudio del pregrado en Filosofía, uno de los debates más recurrentes, en el que mi vi sumergido con mis compañeros, fue siempre el que giraba en torno al relativismo cultural.

Argumentando desde Kant, mi posición, que fui perfeccionando a lo largo de los años, puede ser resumida citando el siguiente párrafo de—adivinaron bien—Kantian Ethics, de Allen W. Wood:

El racionalismo moral de Kant es en parte el reconocimiento de que al margen de cómo la psicología humana pueda cambiar con el tiempo, espacio, o cultura, el estándar fundamental de bien y mal moral se mantiene. Es tan independiente de la naturaleza empírica humana como las leyes de la aritmética o la física newtoniana. Decir que el principio fundamental de la moralidad es objetivo, de ahí que no varíe con la cambiable naturaleza empírica de los seres humanos, es precisamente no afirmar la uniformidad de la naturaleza humana a través de las culturas. Es más bien decir que las bases racionales de la moralidad son independientes de cualquier variación de ese tipo. Implica además por ningún motivo sostener que las conclusiones éticas que alcanzamos al aplicar este principio a los seres humanos y sus circunstancias empíricas no varían. Como yo entiendo la ética kantiana, debe permitir una significativa variación histórica, cultural, e individual del último tipo. Estas variaciones son meramente las diferentes maneras en las que el valor fundamental —la dignidad de la naturaleza racional— es entendida, interpretada, y aplicada a los ampliamente distintos seres humanos en las ampliamente distintas circunstancias[1].

Es inevitable, sin embargo, que se replique a la posición que acabo de exponer—que sostiene que hay efectivamente una gran diferencia entre muchas culturas, pero que sin embargo estas mantienen en común (por supuesto que de forma no explícita) el mismo estándar racional de bien y de mal moral—que no es más que una versión, propia de una cultura y de un momento en la historia, y que por lo tanto su verdad es relativa.

¿Relativismo cultural?

No es sino en otro libro de Wood, que leí hace muy poco, en el que articula una excelente respuesta a ese punto, y que procederé a exponer.

Al expresar un punto de vista, estamos siempre limitados a hacerlo desde una determinada cultura en un determinado momento histórico. Si yo me proclamo seguidor de los más elevados valores de la Ilustración, no me estoy transportando al siglo XVIII, sino que lo hago porque creo que tales valores, como los interpreto hoy, mantienen su vigencia. Esta inevitable limitación no es algo que pueda—ni deba—ser superado; esbozando, por ejemplo, una posición culturalmente relativista que pretenda, desde una posición abstracta, colocar al mismo nivel distintos puntos de vista, de distintas culturas y a lo largo de la historia.

Por más buenas intenciones que se encuentren detrás de esta adhesión al relativismo cultural (por ejemplo, tratar de justificar la tolerancia a culturas que piensen distinto), se están justificando, paradójicamente, consecuencias totalmente opuestas (como las de una cultura imperialista que se vea justificada a sí misma a dominar al resto).

Haríamos bien, en cambio, en seguir a Allen W. Wood cuando dice que:

Seríamos más sabios al alinearnos con un punto de vista situado en una cultura definida [como el expuesto en la cita anterior] que, a pesar de sus inevitables limitaciones, aunque sea haga el esfuerzo de ser crítica hacia sí misma y tolerante de otros puntos de vista culturales[2].

Ciertamente dicha posición no nos eleva a ningún lugar infalible. Es propio de la misma tener que estar constantemente revisándola, pues inevitablemente caeremos en el error. Pero esto es algo con lo que “tendremos que aprender a lidiar (como parte de  nuestra condición humana)”.


[1] Allen W. Wood, Kantian Ethics (New York: Cambridge University Press, 2008). La imperfecta traducción es mía, y pertenece a la página 37.

[2] Allen W. Wood, Unsettling Obligations: Essays on Reason, Reality and the Ethics of Belief (Stanford: CSLI Publications, 2002). La traducción es mía, y corresponde a la página 149 (al igual que la siguiente).

11 comments

  1. Intuyo que hay un problema en la estrategia de respuesta, ya que en la primera parte del post se apuntaba a la legitimidad de hablar de una aproximación formalista, universal de la ética, que se expone luego como “el mismo estandar” (expresión problemática, puesto que “estandar” tiende aludir más a lo “material” que a lo “formal” -pero este es un detalle terminológico-).
    Sin embargo, en la segunda parte del post, en lugar de una defensa de ese formalismo (que como bien dices no anula sno que reconoce la diferencia y variedad), lo que nos encontramos es una defensa de una postura material intelectual particular (la de la vigencia de los ideales ilustrados). No hay realmente en la segunda parte un contraargumento contra un relativismo, sino, en todo caso, una llamada de atención a que el relativismo debe entenderse como algo más que el chato “cada quien hace lo suyo” (más cercano a una posición como la de Rorty). En todo caso, el punto es que siento que Kant se siluye en el camino… (si es que he entendido adecuadamente tu post Martin).

    Un abrazo

  2. Ah… También tengo un par más de preguntas (sé que son muy amplias, pero igual las menciono): ¿En qué cosas discrepa Wood con respecto a Kant? ¿Y en cuáles tú de Wood?

    PD: En el comment anterior no sugiero que caigas en una lectura rortyana de Kant (la mención de este otro autor es sólo tangencial). El problema central es de la justificación del formalismo, que es, pues, el reto de cualquier intérprete que pretenda actualizar o rescatar algo de Kant.

  3. A ver, ciertamente los puntos débiles que mencionas son consecuencia del algo “relajado” post, en el que resulta imposible argumentar con precisión hasta el último detalle, y que no pretende más que complementar muchas de las otras cosas dichas en otros momentos.

    Pero intentaré responder de todos modos.

    A lo que aludes en tu primer párrafo, al contraponer una supuesta aproximación formal y universal de la ética, luego con una más material, y de “estándar”, respondería que ambas posiciones (o aproximaciones) no se oponen sino que se complementan, incluso dentro de la ética kantiana (y de Kant). Recordemos que el imperativo categórico debe ser aplicado a los “ampliamente distintos seres humanos en las ampliamente distintas circunstancias” que se dan a la largo de la historia en distintos lugares.

    Que Kant haya explicitado el imperativo categórico en el siglo XVIII no se opone a que, aquello a lo que hizo referencia (la voluntad racional de los seres humanos, y por ende, racionales), haya venido “funcionando” y lo siga haciendo a lo largo de la historia, dando como resultados distintos tipos de creencias sobre lo que es que está bien y lo que está mal.

    Kant no pretende crear un “nuevo” tipo de ética, sino brindarnos las herramientas conceptuales que nos permiten entender mejor por qué ya creemos lo que creemos (y en tanto sea posible, revisar estas creencias, habiéndolas entendido mejor.

    En la segunda parte, se trata de explicar que dicha posición formal no existe en el “aire”, sino que obviamente es esbozada justamente desde las distintas circunstancias históricas, lo que justamente no la equipara a un relativismo del tipo “cada quién hace lo suyo”, pues la posición inicial “kantiana” pretende ser universal y aplicable a todas las culturas!

    Señalar la dependencia “material intelectual y particular” no es más que reconocer la inevitable y falible condición humana, que no es lo mismo que decir que la validez de cualquier posición que sea dependiente material e intelectualmente de un particular (como son absolutamente todas las teorías) se vuelva “relativa” pues todas tienen el mismo valor por dicha dependencia.

    Más que diluir el kantismo en un “rortysmo”, me parece que esto denota como en buena medida el “espíritu” de posiciones como la de Rorty puede ser mejor fundamentado en un kantismo bien entendido.

    En todo caso, este debate ciertamente da para mucho más-

    Saludos!

    1. Aún así me parece que el problema persiste. Está claro que la pretensión de Kant no es acuñar un sistema de creeencias que reemplace a los demás; sino que es un procedimiento formal para conocer, reconocer y evaluar los diversos sistemas de creencias. Esta sería la dimensión formal, que es, por así decirlo, sólo de un caracter procedimental o de herramienta (o “piedra de toque”). Es claro también que el sí tiene pretensiones de universalidad para este procedimiento, y que él cree sólo estarlo “explicitando” (como dices en tu respuesta). Lo que él diría es que no se trata de que relativamente hablando él haya llegado a esa explicitación PORQUE es un königsberiano pietista, sino que sólo lo ha hecho DESDE tal condición, y que podría hacerse desde muchas otras, con lo cual se mostraría también que Kant no busca “sofocar la pluralidad”.
      El punto de mi comentario era más bien señalar el tipo de articulación o sustentación de ese formalismo. Kant pretende hacerlo metafísicamente, de ahí el embrollo al que llega para sustentar la libertad en la 3ra sección de la GMS y la reformulación (para muchos achatada) en la 1era parte de la KpV. En ese sentido no sólo es formalista y metafísico, sino también noumenista (como señalas). Ahora bien, si dices, siguiendo a Wood, que ese procedimiento formal no requiere de una base noumenal entonces habría que justificar de otro modo su formalidad, lo cual implica responder la posible réplica del relativista “¿pero cómo estás seguro de que ese procedimiento formal y sólo procedimental no es un resultado de TU modo de vida PARTICULAR y no te estes dando cuenta de ello?”. Me parece claro que Kant tenía eso muy presente todo el tiempo y por eso derivó en el noumenismo. Pero ahora si no quiere apelarse a un noumenismo o siquiera a un esencialismo para la defensa de ese formalismo ¿cómo se escapa a esa posible crítica del relativista si lo que está replicando no es ya que la respeusta kantiana pretenda situarse en un punto de vista privilegiado o infalible, sino que ese mismo procedimiento formal y universal sea válido para toda forma de vida -incluso diciendo que es un trabajo perfectible-? En otras palabras, ¿por qué ese procedimiento (que no es infalible, que debe emprenderse una y otra vez sin la posibilidad de llegar a una conseción total) debe ser razonablemetne válido universalmente? En este punto el crítico del kantismo ya puede perfectamente haber aceptado que un enfoque kantiano no niega la diferencia y que reconoce que no para todos será igualmente sencillo usar el imperativo categórico como “piedra de toque”.
      Ahora bien, si dices que Wood no apela a un noumenismo para justificar su kantismo y que defiende la validez contemporánea de una ética formalista como la kantiana ¿cómo fundamentaría -o al menos justificaría- una aproximación formalista en contra de la nueva arremetida relativista que acabo de esbozar? Decir que no está en el aire porque puede ser esbozado desde distintas circunstancias no sería suficiente para ese relativista pues ellos dirían que sigue siendo un “DESDE” la posición particular. Podrían ponerlo incluso en términos un poco más simplones y decir que el reto para estas éticas “neo-neo-kantianas” es el heredado del propio Kant: debe mostrar porque lo que hacen es EXPLICITAR el imperativo categórico y no es en el fondo meramente una CONSTRUCCIÓN muy sutil de un ethos particular.

      Por otro lado, no creo que Rorty estaría para nada de acuerdo con esa posición, ya que lo que él aceptaría, a lo sumo, es que alguien diga que un procedimiento como el I.categórico es la “mejor opción de la que disponemos en la sociedad contemporánea”, que salió de un ethos particular, y que, a partir de él, es razonablemente universalizable. Lo que daría como resultado un relativismo que no implica el “cada cual lo que le da la gana”. Creo que él buscaría voltearte la tortilla y decir que su postura le daría a la de Wood la justificación que necesita para darle un lugar a Kant en la situación contemporánea.

      1. A ver, Omar, gracias por tu comentario. Creo que permitirá aclarar ciertos puntos.

        Estoy de acuerdo cuando señalas que Kant no explicita el imperativo categórico PORQUE es un königsberiano pietista, sino DESDE dicha condición. En condiciones distintas, otros podrían llegar a algo similar, aunque obviamente tendría características distintas (sería absurdo pensar que podrían ser exactamente iguales).

        Sin embargo, no hay que subestimar esas “características distintas”, que se dan puesto que una formulación que pretenda fundamentar la moral jamás podrá ser perfecta. Me parece que Kant mismo se da cuenta de las limitaciones con las que se encuentra, y que haya revisado constantemente la forma en la que entiende la libertad es prueba de ello.

        De ahí que sea razonable considerar la parte metafísica noumenal como una característica actualmente caduca, que podemos deshechar sin consecuencias mayores para la argumentación de la segunda sección de la Fundamentación.

        ¿Qué propone Allen W. Wood en vez?

        La respuesta puede decepcionar, pero me parece que su aporte en este punto es crucial, pues en vez de tratar de solucionar metafísicamente el problema, acepta que actualmente la ética kantiana no puede dar respuesta, y plantea el problema así:

        “Perhaps someday we will understand how our brains and bodies, and our natural environment’s social interactions, together furnish us with multiple future possibilities and enable us to choose between them for reasons. It seems to me that our best prospect here is that the metaphysics of causality should come to accept the concept of a cause operating in material nature that does not necessitate its effect, and that our empirical sciences of neurophysiology and human communicative interaction should come to understand how reasons function as natural, material causes of that kind”. (Kantian Ethics. pp. 140)

        Pero el problema que planteas sigue en pie, aunque me parece que podría “diluirse” de la siguiente forma.

        Afirmas que la dimensión formal de la ley moral es “sólo de carácter procedimental o de herramienta”. Me parece que ahí está el punto de desacuerdo entre nuestras interpretaciones de Kant. Ciertamente, haciendo énfasis en la Fundamentación, y en algunos otros pasajes aislados, podría parecer que esa era la intención de Kant. Nunca estará de más tener en mente la fórmula universal del imperativo categórico para “guiarnos”, pero nunca como un mero “procedimiento”.

        Wood rescata un modo de pensar más “filosófico”, que contrasta al “científico”, que predomina en la visión contemporánea, y hace un buen argumento (que me es imposible reproducir acá, y que se encuentra en el capítulo 3 de Kantian Ethics, por cierto) en mostrar cómo este modo ha distorsionado la interpretación de Kant. Refiriéndose tanto a Kant, como a J. S. Mill, afirma:

        “The kind of ethical theory we find in Kant and Mill could be described as having three stages or levels. In addition to the fundamental level, where we find the basic value and the fundamental principle, there is a second, quite distinct stage of moral theory, grounded on this fundamental level but nevertheless connected only loosely to it, which is charged with directly guiding our actions, and in particular with specifying our moral duties or obligations. Moral rules or duties can be derived from the first principle, but not if our only concept of “derivation” is a rigorous deductive procedure. Instead, we should think of the relation between the two more as interpretive or hermeneutical in character. Rules or duties result when the basic value and fundamental principle are interpreted in light of a set of general empirical facts about the human condition and human nature, perhaps also as modified by cultural or historical conditions. Finally, there is the application of these rules or duties to a set of particular circumstances in which a given agent must act. This too is not a deductive procedure; it involves an act of judgment that cannot be spelled out in terms of general rules and formally valid inferences”. (Kantian Ethics. pp. 60)

        ¿Dónde queda el carácter procedimental o de herramienta en sentido estricto? Aquella forma de pensar sobre ética no tiene lugar en esta interpretación de Kant, que no llamaría “neo-neo-kantiana”, sino simplemente kantiana, pues resulta más fiel a la obra de Kant (aunque eso es tema de otra discusión completamente distinta).

        Recordemos que Kant deriva los deberes de virtud en su obra propiamente sobre moral. Sin embargo, ¿por qué seguimos imponiendo la visión formal, más abstracta de la Fundamentación por sobre la obra que Kant nos dice es SU obra de moral, habiendo sido la Fundamentación meramente la encargada de sus “sutilezas”? Ahí está la prueba de la distorsión de su pensamiento.

        No quiero, en lo absoluto, menospreciar el producto de la Fundamentación, que me parece el principal aporte de Kant a la ética, sin lugar a dudas. Lo que quería señalar es que su papel sólo puede entenderse en el contexto de las demás obras de Kant.

        La argumentación de la segunda sección de la Fundamentación no requiere de que “entendamos” claramente cómo la libertad determina acciones en el mundo sensible. Por el momento nos basta con aceptarlo. Y más que la obligación de mostrar por qué es una explicitación y no una construcción, cosa que implicaría entrar en el terreno metafísico o de las neurociencias (¿por qué no?), más bien los relativistas tendrían que mostrar por qué tal argumentación es el mero resultado del modo de vida particular de Kant o de Wood o de quién sea, y cómo eso anula sus reclamos de universalidad.

        Además, tendrían que dar RAZONES para eso, y al hacerlo, me parece, no estarían más que ratificando el punto central de la argumentación.

      2. [No se puede responder a tu última respuesta, así que crearé cierto desorden colocando mi nueva intervención aquí.]

        0. Sí se entendió desde el primer momento que no hay ni por parte de Kant creo ni de la mía al leerlo, una intención de subestimar las características distintas.
        1. Con “procedimiento” no me referia sino justamente a la empleo del imp. cat. como “piedra de toque” de juicio de las máximas. Creo que no se entendió bien eso al usarlo sólo de pasada. La cuestión es saber si es una “derivación” o una “interpretación” (como señala Wood).
        2. Dado que para uds. no se pierde lo principal de la línea kantiana dejando caer la metafísica, entonces habría que señalar de dónde saca su caracter universal, o en todo caso, qué tipo de universalidad es.
        3. El punto es justamente cómo apropiar a Kant dejando caer (o al menos en un plano completamente secundario) el caracter metafísico noumenal. Kant dependía de eso para luchar contra el relativismo, y lo requería muchísimo ESPECIALMENTE porque no veía una llegada deifinitiva, sino siempre aproximativa dada nuestra condición humana. En otras palabras, como se trata de un proceso constante de ir “en pos de” el criterio moral, trata en GMS-3°p y en KpV-1°p, fijar dicho criterio fundamentándolo metafísicamente.
        4. Aclaro: no defiendo el relativismo, y no creo que sea inútil la labor de rescatar algo de Kant.
        5. Sin embargo, el punto del relativismo es importante especialmente después de reformulaciones pragmatistas como la de rorty que defienden el relativismo de una nueva manera y que, como ya se dijo, no implica un “cada quien hace por su lado lo que se le de la gana”.
        6. Lo central: Si la postulación de Kant necesitaba una base metafísca para luchar contra el relativismo extremo, el reto para una posición que quiera apropiarlo no metafísicamente sería buscar una nueva estrategia que demuestre la universalidad. Como afirmé, tengo la impresión de que Kant era consciente de que, justamente al ver el proceso moral como siempre perfectible dada nuestra condición humana, tenía que buscar, en su lucha teorética contra el relativismo, que hay una dimensión universal, fija, esencial. No creo que él hubiese pensado que su ética dependía de tal justificación teorética. Y justamente en muchos lugares afirma la prioridad de la razón práctica sobre la teorética.
        7. Prueba de ello es que la MS y ZEF no tienen tal base de principíos fundamentales metafísicos. Entonces, GMS-1°y2°p, ZEF, MS y tal vez algunas secciones de KpV podrían funcionar para Kant INCLUSO sin la labor de fundamentación. En este punto Wood y tú tendrían razón.
        8. Pero eso es PRÁCTICAMENTE. TEORÉTICAMENTE, Kant sí asume para sí el reto de tal fundamentación última (sea o no exitosa, la asume).
        9. El problema es que el debate con el relativista no está en el plano PRÁCTICO sino en el TEORÉTICO. Imaginemos que alguien como Rorty le diga a Wood algo como “yo podría estar muy de acuerdo contigo al señalar que en el panorama actual mundial, y dadas nuestras limitadas posiblidades, el uso que propones del imp.cat. actualizado podría ser una de nuestras mejores opciones, tal vez la mejor… aún así, eso no prueba que no haya relativismo, sino sólo que es la mejor opción a la que esta pluralidad de formas de vida que puede llegar para garantizar una apropiada conviviencia”. En otras palabras, podría concederle la actualización de las nociones éticas kantianas pues es la mejor opción que hemos tenido, tenemos y seguiremos teniendo por mucho tiempo… pero no por siempre necesariamente. No habría entonces una refutación del relativismo en sentido refinado (el de sentido chato ya es descartado incluso por los nuevos relativistas), sino solo una concesión por parte de este al ser la propuesta kantiana lo que más nos conviene.
        10. Tal vez entonces, gran parte de los debates en los que señalas (al inicio del post) haberte metido podrían deberse a un uso muy laxo entre los discutientes del “relativismo”.
        11. No me parece adecuada tu última idea en la última respuesta. No puedes decir que son los relativistas los que tienen que dar razones para mostrar su punto. Ellos dirían obviamente lo mismo. Voltearles la sartén no sirve de nada aquí. Es semejante al de un ateo y un curita en el que uno diga “tú tienes que demotrar que Dios existe para que exista”, y el otro le respondiese “no, tú eres el que tiene que demostrar que no existe”… esa discusión no llegará muy lejos, pues cada uno presupone que tiene la “posición by default”. Es más, tendrías en tu contra el que Kant mismo haya tenido que echarse a los hombros la tarea de mostrarselo a los escépticos-relativistas; y también el que el relativista pueda seguir viviendo tranquilamente con su postura (tal vez en un engaño, pero sigue viviendo), mientras que quien se oponga a eso no puede tener tal tranquilidad, pues ve un riesgo enorme en la postura rival (mientras que el relativista no suele ver un peligro muy grande en la postura de quien no lo es, salvo que eso implique una imposición autoritaria de LA VERDAD o algo así).
        12. Sólo para complementar el punto 9: no es casual que lo que se rescata de Kant contemporáneamente sea la estética y la política, un tanto menos la ética, menos la religión, y muy poco (salvo para las aulas) su visión de la ciencia y la metafísica. Es la parte teorética la que ha caído en desprestigio, no las demás (al menos no en las partes en que dependerían de lo teorético justamente). Me imagino que tú eres de una opinión parecida en cuanto al ir contra posturas que juzguen que dado que el fundamento ha sido desacreditado, toda la postura queda relegada. Son lecturas efectivamente simplificadoras e irritantes (no sé si para ti, pero para mi sí). Me parece por lo que he leído en este post y en otros, que justamente Wood tendría justamente ese mensaje también. Mi crítica en este caso es si no se está fallando al intentar discutir con el relativismo extremo, siendo este uno que se mueve en una esfera teorética. Creo que el problema sería no diferenciar el relativismo de aulas y el relativismo chato que podría, por ejemplo, esgrimir un político. Confundir ambos puede producir embrollos como en los que todos nos metemos al discutir estos temas con amigos. Por eso el caso de Rorty me parece prototípico: estaría completamente en contra del relativismo chato de “cada quien lo que quiere”, pero fundamentaría esto, filosóficamente, en un relativismo robusto y objetivo en las aulas.

        PD: no soy relativista, ni tampoco rortyano, espero no haber dado esa impresión. Sólo son posiciones sólidas a tener en cuenta.

      3. PD2: “no sé como responder” me refería a que no salía la opción en el casillero de tu respuesta y pensé que todo se iba a desordenar😄

  4. Respondiendo a tu segundo comentario, Wood discrepa de Kant, a mi entender, de la justificación noumenal de su ética, que procede explicar, puede ser completamente rechazada sin consecuencia alguna (lo que explica perfectamente en Kantian Ethics y que me sería imposible reproducir acá).

    Así también, lo que hace es “refinar” la posición del mismo Kant, que en muchos aspectos se contradice (en especial cuando aborda el tema de la libertad en un sentido teórico); al igual que de buena parte de “opiniones” del filósofo, que separa justamente de su “teoría” (véase el post en este blog “sobre la diferencia que existe entre la doctrina de los filósofos y sus propias opiniones” https://tbpd.wordpress.com/2009/09/02/sobre-la-diferencia-que-hay-entre-la-doctrina-de-los-filosofos-y-sus-propias-opiniones/ ).

    Finalmente, más que señalar aspectos concretos, se debe entender el proyecto de Wood como el de esbozar una teoría ética kantiana (que se distingue de la teoría ética de Kant) que pueda ser válida hoy en día, 200 años después, pero que sin embargo, le haga más justicia a la teoría ética del mismo Kant que la mayoría de interpretaciones que se han dado hasta hoy (la mayoría BASTANTE pobres).

    Te recomiendo que bajes el libro (presente aquí en el blog), veas el detallado índice y te mandes con algún punto que sea de tu interés.

    Finalmente, como entiendo la justificación del formalismo kantiano, ésta se da mediante un razonamiento práctico que lleva a cabo nuestra propia voluntad que pretende examinarse a sí misma, hasta sus últimas consecuencias, pasando por una razón instrumental, prudencial y finalmente llegando a la razón propiamente moral (la argumentación que ocupa buena parte de la segunda parte de la Fundamentación).

  5. Y me faltó responder en qué cosas discrepo yo de Wood: en ninguna!

    Hehe. No, la verdad es que leer Kantian Ethics me permitió refinar y entender mejor mucha de las cosas que he pensado sobre la ética kantiana durante mis cuatro años de estudio sobre el tema, permitiéndome profundizar mejor con sus innumerables referencias directas a prácticamente TODOS los textos de Kant.

    Por el momento, no se me ocurren ningún punto relevante en el que discrepe de la teoría ética kantiana esbozada por Wood, cosa que, por supuesto, no podría decir de la teoría ética del mismo Kant.

  6. Responderé de forma ordenada según tu numeración.

    1. Me animaría a decir que se trata de una “derivación interpretativa” del principio supremo. Aquí sí me parece que no puede caber duda que esta primera aplicación variará sustantivamente entre distintas culturas y distintas épocas, sin amenazar la validez universal del principio original.

    2. De acuerdo. En primera instancia, diré que el carácter universal dentro de la teoría ética kantiana se sostiene en que considera UN SÓLO valor objetivo a la base de la misma: la humanidad como fin en sí misma.

    https://tbpd.wordpress.com/2009/07/20/la-humanidad-como-valor-fundamental-de-la-etica-kantiana/

    Claro, esto se da dentro de la teoría en cuestión, a lo que cabría preguntarse todavía sobre por qué debemos adherirnos a esa teoría, o por qué dicha teoría es más universal que cualquier otra.

    3. Sin embargo, acá pasamos al área de la metaética, que incluye una serie de preguntas de índole distintas. Kant, por supuesto, no sólo se preocupó de elaborar una teoría ética, sino que también buscó justificarla en el terreno de lo que hoy llamamos metaética.

    Para que quede claro, entiendo la formulación de la ley moral en la segunda sección de la Fundamentación como parte de una teoría ética, y sería más bien la tercera sección la encargada de la justificación metaética. No sé si estarás de acuerdo conmigo en este punto.

    6-8. Diría que, sin haberme metido de lleno al tema de la metaética (que en realidad no me interesa mucho), en el ámbito de una teoría ética, estamos justificando teóricamente la moral, aunque no completamente (pues tendríamos que pasar a la metaética). Como bien señalas, Kant sí asume ese reto “último”.

    9. Cabría preguntarse hasta qué punto nos sirve el discurso metaético para la ética. Si entiendo bien la posición de Wood, este discurso refinado no llega a tocar propiamente una teoría ética como la kantiana (tema de otro ensayo del libro en cuestión “Attacking Morality: A Metaethical Project). Incluso aceptaría como positivo que metan el dedo en la “llaga noumenal” para recordarnos de aquel lugar al que no debemos intentar entrar (la justificación teórica de la libertad).

    Sin embargo, entiendo que Wood propone, basándose en Kant, y como lo adelanté en el punto 2, que existen valores reales y objetivos (en otro ensayo del libro: “The Objectivity of Value”). En realidad, sólo uno, el ya mencionado, y que en cierta forma lo único que nos dice es que el único valor real y objetivo es aquel que puede señalar racionalmente el resto de valor reales y objetivos. Así, todo el resto de valores estaría sometido a este valor principal (la humanidad como fin en sí misma), cuya validez sólo puede ser argumentada desde el uso práctico de la razón, lo que haría inteligible el no poder tratar ciertos problemas de forma estrictamente teorética sin caer es aporías. Supongo que esto puede considerarse como parte del discurso metaético, la verdad es que no estoy seguro. Pero en todo caso, como se ve, es una parte bastante limitada.

    9, 5 y 12. La verdad es que no conozco más que de forma muy superficial a Rorty. No se me ocurre cómo puede haber un “relativismo objetivo”, aunque estoy seguro que hay muchas refinadas maneras de esbozarlo…

    En todo caso, el punto que esbozas de Rorty no me convence. La posibilidad de que una teoría como la kantiana no se sostenga “por siempre” de forma necesaria no me parece suficiente para relativizarla. En este sentido, me parece que hay una visión muy científica de las teorías éticas. No podemos más que intentar demostrar por qué aquí y ahora la ética kantiana es la mejor opción. Es imposible saber qué pasará de aquí a mil años, aunque hay buenos motivos para pensar que, de modificarse, estará basada en los mismos principios de autonomía racional, aunque tal vez puestos de otra manera (a no ser, claro, que vengan unos extraterrestres y nos informen que no somos más que sus muñecos y todo este tiempo han estado controlándonos, o algo así; pero una posición así no se puede tomar en serio).

    11. Respecto a este punto, tienes razón en parte. Una respuesta más apropiada sería decir que cualquier forma de relativismo no puede sostenerse en la práctica sin reconocer los valores fundamentales del universalismo kantiano, por más que no lo quiera reconocer.
    Repito, no conozco el relativismo refinado de Rorty, pero siempre me ha dado la impresión que está fundamentado en valores objetivos, y que si bien resulta razonable en el ámbito del conocimiento científico, cuando pasa al terreno de la ética confunde muchas cosas. Pero en todo caso, no sería apropiado entrar a discutir sobre un autor que en buena parte desconozco.

    Sin embargo, a lo que apuntaba con dicha respuesta era sólo acerca de la justificación “última”, y que he calificado en esta respuesta como metaética. Sería labor del relativismo mostrar como esta ausencia hace de talón de aquiles del resto de la ya esbozada teoría.

    Para terminar, me parece que tal vez el motivo de la discusión se debe en buena parte a no haber podido dar cuenta en este post de la más completa refutación del relativismo (en todas sus formas) que ejecuta Wood (y que estoy seguro conoce la posición rortyana) en el ensayo del libro en cuestión, tarea que resulta imposible sin reproducir el ensayo en su integridad.

    La impresión con la que me quedo es que no estás en desacuerdo con ningún punto en concreto de la “actualización” de Kant hecha por Wood, sino que simplemente me es imposible reproducirla en tan poco espacio, o esbozarla en mis propias palabras de forma íntegra.

    En todo caso, espero haber podido aclarar de todos modos ciertos puntos, y en caso que estés interesado, te podría prestar este otro libro para que le saques copia si es que quieres revisarlo.

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