El triunfo del Uno sobre los contrarios: la refutación definitiva de Heráclito

En el contexto de una discusión acerca de la estructura del alma humana, Sócrates se enfrenta a una conocida objeción desde el bando heraclíteo.

drawing-from-a-greek-krater-of-the-greek-deity-apollo-with-bow-and-arrow_i-G-26-2696-FOOUD00Z–Estamos ahí. Si algo contraría, de modo inmanente, la pulsión del Sujeto sediento, se trata forzosamente de la acción, interna al Sujeto, de algo distinto de esa pulsión que lleva al sediento hacia el beber como si fuera un animal. Hemos admitido, en efecto, que ninguna cosa puede producir en el mismo momento, en la misma parte de sí misma y con miras al mismo objeto, efectos contrarios.

–¡Eh! –desliza Amaranta–. Ya lo ha condenado a usted Heráclito, que estigmatiza a aquellos que “no comprenden el acuerdo profundo de lo que está en conflicto consigo mismo”.

–¡Siempre me sales con Heráclito! ¿Es tu preferido Heráclito? El ejemplo que él da del “acuerdo de los movimientos opuestos”, el tiro al arco, es, con todo, bien estúpido. Alega que el arquero rechaza y atrae el arco en el mismo movimiento. ¡Pero no! Una de las manos empuja la madera del arco hacia adelante, mientras que la otra tira la cuerda y la flecha hacia atrás. Heráclito, como siempre, toma la combinación de dos operaciones separadas por una contradicción única. La unidad de los contrarios, su fusión, ¡eso no existe!

–No obstante –objeta Glaucón–, el arquero unifica bien los dos movimientos.

–¡Lo hace sólo porque tiene dos manos! El dos está dado y se impone al uno. No es lo Uno lo que produce en sí mismo el despliegue contradictorio de lo Dos. Como ven, esta historia de lo Uno, de lo Dos, y finalmente de la negación, es muy sutil. Volvamos, para ver claro en todo esto, a nuestro sediento. (2013: 185-186)

Por supuesto que tal oposición entre el Uno de Parménides y Platón, por un lado, y la multiplicidad de Heráclito, en el otro, no es sino una burda simplificación de las posiciones de todos los autores en cuestión. El mismo Heráclito sentenció: “todas las cosas no son sino una”.


Bibliografía:

BADIOU, Alain

La República de Platón. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2013.

One comment

  1. Hola Martín, sólo quería felicitarte por el blog, ya que las entradas realmente son muy interesantes y algunas de elllas me han servido para entender mejor varios temas. Muchas gracias.

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