Todos seremos filósofos (la tesis del filósofo gobernante reescrita por Alain Badiou)

En su hipertraducción[1] de la que es quizá la obra más importante de la historia de la filosofía, Alain Badiou retoma la tesis del filósofo gobernante de Platón (República, 473d-e), sólo que con una no poco importante modificación. Para Badiou, al igual que para Platón, no habrá fin para los males que afligen a toda la humanidad hasta que los verdaderos filósofos gobiernen las ciudades y Estados. Pero a diferencia de Platón, Badiou propone que todos debemos volvernos filósofos (2012: 166).

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En efecto, dado que el gobierno perfecto ha sido identificado con el comunismo, y dado que esa quinta forma de gobierno implica que su organización debe quedar sujeta al mando de cada uno de quienes dicho Estado es el todo, es decir, de todos, por tanto, todos deben ser filósofos dado que todos deben gobernar este Estado comunista. Al ser increpado acerca de la necesidad precisamente de esto, de que todos sean filósofos, el Sócrates de Badiou es categórico al respecto:

Todos sin excepción, dijo Sócrates suavemente. Sí, sin excepción alguna. (2012: 182)[2]

Así, el filósofo (o filósofa), es decir, el total de miembros del Gobierno comunista, debe de “tener buena memoria, facilidad para aprender, un alto intelecto, cierta gracia, gusto por la verdad y la justicia, un gran coraje, y abundante autodisciplina” (2012: 182), así como un “carácter desinteresado, dado que el impulso de hacerse rico y de gastar cantidades extravagantes de dinero es lo último que debe buscarse en un filósofo” (2012: 180). Sólo de esta forma será capaz de “mantenerse fiel a los principios comunistas y a las instituciones en las que dichos principios se plasman” (2012: 178).

Recordamos que la discusión de la República de Platón (y de Badiou) llegó a este punto tras la pregunta acerca de la posibilidad de esta forma de gobierno perfecta, y en consecuencia, el dónde, cuándo y cómo de su realización.

Ver también:

Platón habla

Condiciones para una alternativa de activismo humanista


[1] Lea el prefacio de la obra (en español) donde el autor explica su proyecto.

[2] La traducción a la obra de Badiou, desde el inglés, es mía, lo que significa ya una triple traducción del texto original de Platón en griego. Perdón.

Bibliografía:

BADIOU, Alain

Plato’s Republic: a dialogue in 16 chapters. Nueva York: Cambridge University Press, 2012.

6 comments

  1. Hola Martín, todavía no he podido revisar el libro de Badiou, pero lo que mencionas sobre la máxima socrática sobre los filósofos da para pensar.

    Creo que en ese punto Badiou introduce una referencia lacaniana a las fórmulas de la sexuación y su lógica que de ninguna manera es gratuita, ya que Badiou ha trabajado mucho el tema, sobre todo en sus ensayos sobre el amor.

    Para Lacan el lado masculino es el de la totalidad y se encuentra formalizado por dos enunciados:

    – Existe al menos un X (excepción) que no está afectado por la castración.
    – Todos los X están afectados por la castración.

    Mientras que el lado femenino es el del no-todo, de la amplitud de lo abierto, de la imposibilidad de clausura, de la falta de límites, etc. Se encuentra formalizado del siguiente modo:

    – No existe ningún X que no esté afectado por la castración.
    – No todo de X está afectado por la castración.

    Como se ve, el último enunciado de lo femenino abre la posibilidad de un espacio más allá de la lógica masculina, un goce Otro que el goce fálico diría Lacan.

    Voy al punto. Si el Sócrates de Badiou nos dice suavemente que “todos sin excepción” debemos ser filósofos, con la lectura lacaniana el artificio se evidencia.

    No existe todo sin excepción. La totalidad requiere de un elemento que se sustraiga a ella justamente para poder delimitarse como toda, como en la lógica masculina. Un “todos sin excepción” supondría introducir una lógica femenina donde la totalidad es abierta y, por lo tanto, aporética.

    Así, el gobierno de “todos filósofos sin excepción” supone que ninguno es excepcional al resto, pero al mismo tiempo que no hay manera de clausurar un conjunto de posible de los que son, establecer una definición apriorística o sentar las bases de una pedagogía en pos de la formación de estos filósofos. Sólo con ese movimiento lógico Badiou puede sustentar una pseudototalidad comunista que no señala un grupo específico. El llamado de Socrates es a todos, pero no profetiza nada, no hay pueblo elegido alguno.

    La decisión de Badiou es alucinante y da para pensar un montón, especialmente si tenemos en cuenta que para Lacan La mujer no existe, sino que son cada una singular, una por una.

    Un abrazo,

    Javier

  2. Javier, muchas gracias por tu comentario. Es el primer libro de Badiou que leo. Tampoco he leído a Lacan, y de hecho tu comentario precisa lo expuesto. Al margen de ello, la tesis no puede sino sonar paradójica al sentido común, y el personaje de Sócrates, así como sus interlocutores, me parece, son conscientes de esa tensión. Seguiré leyendo para ver a dónde va.

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