Una superación científica y mística del problema del determinismo y del libre albedrío

En su libro What is Life?, Erwin Schrödinger concluye que los eventos espacio temporales propios de un organismo vivo pueden ser explicados bajo las leyes de la física; estos eventos corporales corresponden a la actividad mental, a su autoconsciencia. Sin embargo, si afrontamos esto con honestidad, resulta cuanto menos incómodo “declararse a uno mismo ser un mecanismo puro”, dado que esto “se presume contradice el libre albedrío, garantizado por una introspección directa” (Schrödinger 1967: 86)[1].

Schrödinger espera superar la contradicción que considera sólo aparante. He aquí su análisis de ambas premisas y la conclusión a la que llega:

(i) Mi cuerpo funciona como un mecanismo puro de acuerdo a leyes de la naturaleza.

(ii) Y sin embargo sé, por experiencia directa e incontrovertible, que yo estoy dirigiendo sus movimientos, de los que preveo sus efectos, que pueden ser fatídicos y de total importancia, en cuyo caso me siento y asumo toda la responsabilidad por ellos.

La única posible inferencia de estos dos hechos es, creo, que yo — yo en el sentido más amplio de la palabra, a saber, cada una de las mentes conscientes que alguna vez hayan dicho o sentido ‘yo’  — soy la persona, si hay alguna, que controla el ‘movimiento de los átomos’ de acuerdo a las leyes de la naturaleza. (Schrödinger 1967: 86-87)

El físico austriaco equipara rápidamente esta —sacrílega— aprehensión con el pensamiento antiguo de las Upanishads, donde se equipara el Atman y el Brahamn, a saber, la conciencia de que “el yo personal [Atman] es igual a un yo eterno, omnisciente [Brahman]” (Schrödinger 1967: 87). Este pensamiento, “el más grande de todos”, se repite innumerables veces, si bien se mantiene relativamente ajeno al pensamiento occidental.

Las implicancias de esto son muchas, y de un carácter profundamente existencial y religioso. La pluralidad de conciencias es ilusoria, en realidad, los distintos seres humanos no somos sino recipientes temporales de una única mente que podríamos llamar divina. Esto, nos dice, es lo más cerca que el biólogo puede estar de probar la existencia de Dios y de la inmortalidad del alma (Schrödinger 1967: 87).

Estas fantásticas conclusiones son el resultado de un detallado análisis del comportamiento de los átomos, de cómo se comportan las moléculas, los genes y las células, de la mano de reflexiones sobre las leyes fundamentales de la física y de la mecánica cuántica.


[1] Las traducciones son mías.

Bibliografía:

SCHRÖDINGER, Erwin

What is Life? Nueva York: Cambridge University Press, 1967.

3 comments

  1. Schrödinger postulo que cualquier evento puede ser predicho con anterioridad por su función de onda, la solución de la cual nos dará la probabilidad que suceda el evento, sin que la consciencia pueda afectar tal probabilidad. El libre albedrío no es posible, menos aun con la mecánica cuántica, la cual solo aportaría azar a nuestras decisiones.
    Si os interesa el tema del libre albedrío podéis descargaros gratuitamente mi libro “cómo vivir feliz sin libre albedrío” de mi página web: http://www.janbover.org
    Un saludo,
    Jan Bover

    1. Tú libro se ve muy interesante. Lo he descargado. Y, sin embargo, antes de hacerlo, estuve pensando si efectivamente era o no libre de hacerlo, hahaha.

      Sobre lo que mencionas de Schrödinger, me gustaría acceder a la cita que mencionas, dado que en la que yo he puesto, “incontrovertiblemente”, aboga por el libre albedrío. Saludos!

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