Narcisismo (o sobre la técnica, el método científico y la deformación de la realidad objetiva)

En el cuarto capítulo de El corazón del hombre, Erich Fromm se enfoca en la orientación narcisista del ser humano, tanto individual como social, que constituye una parte del síndrome de decadencia, “que mueve al hombre a destruir por el gusto de destrucción, y a odiar por el gusto de odiar” (Fromm 1966: 18).

Fromm sigue a Freud en su visión del ser humano como poseyendo un núcleo narcisista indestructible, pensando el desarrollo del individuo como la reducción del narcisismo “al mínimo socialmente aceptado, sin que desaparezca nunca por completo” (Fromm 1966: 70). El narcisista será quien “no puede percibir la realidad de otra persona como diferente de la suya”[1] (Fromm 1966: 76).

En sus variantes más agudas, el narcisismo supone un peligro nada despreciable:

El resultado más peligroso de la adhesión narcisista es la deformación del juicio racional. El objeto de adhesión narcisista es considerado valioso (bueno, hermoso, sabio, etc.) no sobre la base de un juicio de valor objetivo, sino porque soy yo o es mío. (Fromm 1966: 82)

Vale la pena recordar que Fromm concibe la racionalidad misma como el pensar objetivamente, que implica necesariamente la superación del narcisismo.

Fromm encuentra en la modernidad una importante herramienta para contrarrestar el narcisismo: el método científico.

El método científico exige objetividad y realismo, exige ver el mundo como es, y no deformado por los deseos y los temores de uno. Exige ser humilde hacia los hechos de la realidad y renunciar a toda esperanza de omnipotencia y omnisciencia. La necesidad de pensamiento crítico, de experimentación, de pruebas, la actitud dubitativa, todas éstas son características del esfuerzo científico, y son precisamente los métodos de pensamiento que tienden a contrarrestar la orientación narcisista. (Fromm 1966: 95)

Este pensamiento científico, crítico, no debe confundirse con uno de sus efectos indeseados: la técnica. Ésta, que carece precisamente de pensamiento crítico, de humildad, y por lo tanto, de un juicio objetivo sobre la realidad, supone un nuevo objeto para el narcisismo, y la mayoría de profesionales del área de las ciencias se encuentran aún sumergidos en dicho ámbito.

Una superación de esta condición requerirá de la adhesión y puesta en práctica de ideales políticos y religiosos como los que suponen el cristianismo y el socialismo, en tanto que implican altruismo y fraternidad, así como de la creación efectiva de “las condiciones materiales para una vida humana digna para todos” y la salida, por primera vez, del hombre “de su estado semianimal a un estado plenamente humano” (Fromm 1966: 106).

Ver también: Amor a la muerte y amor a la vida (o un argumento más sobre por qué Conga no va)[2].


[1] Un ejemplo de ficción del grado de deformación de la realidad al que puede llegar el narcisista pueden verlo en el episodio de South Park “Fishsticks”, donde Eric Cartman se cree a sí mismo tan awesome and cool que recuerda las cosas de forma que se conformen a esa visión de sí mismo.

[2] Un poco para seguir con la línea del post anterior, enlacemos la siguiente noticia: Premier Valdés: Quisiera que la ‘Marcha del agua’ no fuera política, sino técnica. La relevancia queda para la asociación libre de cada quién.

Bibliografía:

FROMM, Erich

El corazón del hombre. México D. F.: Fondo de Cultura Económica, 1966.

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