Susan Neiman sobre el pensamiento político de Carl Schmitt

En su libro Moral Clarity, Susan Neiman explicita el núcleo del pensamiento político de Carl Schmitt, haciendo evidente lo insostenible (y flagrantemente ridículo) de su posición, ayudándose, para esto, de Bernard Williams. Veamos:

Schmitt sostuvo que la única y genuina distinción política es aquella entre amigo y enemigo. La moralidad se preocupa de la bondad, la política del poder; y si la guerra es una continuación de la política por otros medios, es porque ambas son fundamentalmente un asunto del “antagonismo más intenso y extremo”. Puede que no siempre tengamos que matar a nuestros oponentes, mas nunca deberíamos olvidar la necesidad de derrotarlos. Los liberales buscan un marco neutral para resolver reclamos opuestos, no por la fuerza, sino por justicia. Pero ellos son, creía Schmitt, ya sea hipócritas o tontos, pues cualquier marco neutral que supongamos representa nada más que el triunfo de una facción más fuerte sobre otra más débil. La verdadera política no reclama neutralidad, incluso moralidad, en lo absoluto. La justicia política y social, por lo tanto, no son más que un asunto de tender alianzas. Este es el tipo de argumento que el filósofo inglés Bernard Williams denominó como una forma antigua de retórica deflacionaria. “Consiste en tomar una distinción respetada entre algo ‘superior’ y algo ‘inferior’ como aquellas entre la razón y la persuasión, argumento y fuerza, veracidad y manipulación, y negar el elemento superior a la vez que afirmamos el inferior: todo, incluído el argumento y la veracidad, es fuerza, persuasión y manipulación (en serio). Este tropo [trope] tiene sus usos… Pero aparte del hecho de volverse rápidamente inmensamente aburrido, tiene desventajas tales como que no nos permite entender dichas idealizaciones”. Incluso menos, continúa Williams, nos ayuda a explicar la diferencia que existe entre escuchar a alguien y ser golpeados por él. (Neiman 2008: 52-53)

Su teoría, si bien puede apelar intelectualmente a algunas mentes sencillas, difícilmente encajará con el sentido moral común de las personas. Neiman remata:

Aunque Schmitt ofreció sus servicios a los Nazis, ellos raramente recurrieron a sus ideas, y prefirieron depender de virtudes más tradicionales. Llamados a la franqueza y claridad moral, al sacrificio y a la lealtad, sostuvieron muchos más alemanes en el campo de batalla que el crudo amoralismo de Carl Schmitt. (Neiman 2008: 53)

Esperen más de Susan Neiman en este blog.


Bibliografía:

NEIMAN, Susan

Moral Clarity: A Guide for Grown-Up Idealists. Orlando: Harcourt, 2008. La traducción en mía.

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