El recurso al mundo noumenal: ¿una metafísica dogmática? (o sobre el mal radical en los filósofos)

Encontré una cita del maestro Allen W. Wood a sí mismo sobre el sentido del recurso al mundo inteligible en la filosofía crítica de Kant. Es algo que he mencionado yo también en entradas previas, pero vale la pena señalarlo —y establecerlo— de forma puntual —y definitiva—.

Pongo la cita que contiene a su vez otra:

Ver también mi ensayo “Kant’s Compatibilism,” in Wood (ed.), Self and Nature in Kant’s Philosophy (Ithaca, NY: Cornell University Press, 1984), pp. 73-101, especialmente el último párrafo en la página 99: “Al evaluar el compatibilismo de Kant, puede ayudarnos recordar que su teoría de una voluntad fuera del tiempo [timeless agency] se desarrolla sólo como un medio para aprovecharse de la responsabilidad de mostrar pruebas en el problema sobre el libre albedrío, de tal forma que caiga sobre quienes pretendan mostrar que la libertad es incompatible con el determinismo. Kant no se compromete de forma positiva con su teoría sobre el caso, como una explicación de la forma en que nuestra voluntad libre [free agency] funciona efectivamente. En efecto, Kant sostiene que ninguna explicación positiva al respecto podrá obtenerse jamás. Kant no pretende saber cómo es posible el libre albedrío [free agency], pero afirma únicamente poder mostrar, de la misma forma, que la imposibilidad de la libertad tampoco podrá ser demostrada jamás. Si lo que nos molesta de la teoría de Kant es que parece demasiado inverosímil y metafísica, entonces puede ayudarnos aunque sea un poco darnos cuenta de que una vez que la teoría ha servido como medio para mostrarnos que la libertad y el determinismo no pueden probarse incompatibles, Kant puede quedarse satisfecho al desligarse de la misma y adoptar una posición a grandes rasgos agnóstica acerca de la pregunta sobre cómo sea posible la libertad”. Muchas discusiones de este artículo se han dado aparentemente como si yo nunca hubiese escritos tales palabras, pues se han desarrollado bajo la suposición de que mi intención era defender la noción de Kant de una libertad inteligible como una doctrina metafísica dogmática. De haber podido anticipar malentendidos tan profundos, sin lugar a dudas habría hecho mayor énfasis en ese punto para prevenirlos. (Wood 2010: 165-166n)

Como extra, sigue una reflexión sobre cierta tendencia —si bien natural— nociva de muchos intérpretes —tal vez presente en todos, aunque nos conviene pensar que somos capaces de sobreponernos, o más aún, debemos pensar que sí— a la hora de estudiar a otros autores.

Veamos:

Pero la experiencia muestra que la capacidad de los filósofos de malentender maliciosamente lo que otros han escrito es virtualmente ilimitada, así que tal vez nada que pueda haber dicho hubiese hecho diferencia alguna. (Wood 2010: 166n)

Sobre el libro, lo introduje hace un tiempo en esta entrada.


Bibliografía:

ANDERSON-GOLD, Sharon y Pablo MUCHNIK (editores)
Kant’s Anatomy of Evil. Nueva York: Cambridge University Press, 2010.

WOOD, Allen W.
“Kant and the Intelligibility of Evil”. En Anderson-Gold y Muchnik 2010: 144-172, 2010.

4 comments

  1. Quien afirma algo debería tener la carga de la prueba. Kant afirma que existen acciones indeterminadas e incondicionadas a pesar de que acepta la existencia de leyes naturales universales y necesarias. Por tanto, debería explicar cómo es esto posible más allá de motivaciones religiosas y postulados de la moralidad. Creo que esta ambiguedad kantiana (entre determinismo físico y libertad humana) es un problema de su filosofía, que no queda satisfactoriamente resuelto mediante el recurso a la compatibilidad.

    Yo puedo mostrar que la existencia de unicornios es posible y compatible con la existencia de caballos. Pero dificlmente puedo defender dicha existencia si a la vez acepto que es imposible comprobarla.

    Felicidades por el blog.

  2. Es cierto. Pero Kant creía que a veces la filosofía debía aceptar sus limitaciones, y que no había prueba posible para explicar cómo es posible el libre albedrío. Entonces, ¿por qué introducirlo, cual unicornio, en la filosofía?

    A diferencia de un unicornio, Kant creía (con muchos otros) que sí tenemos buenos motivos para considerarnos seres libres, al menos en sentido práctico. Por ejemplo, sería absurdo considerar que el devenir de nuestros pensamientos, de nuestros juicios, esté determinado por otra cosa que nuestra voluntad, pues, cómo seríamos capaces de emitir precisamente ese juicio que señale que no somos libres. En sentido práctico, somos libres, porque es imposible considerar nuestro pensar y actuar en el mundo como fuera de nuestro control. Parece que eso le bastaba a Kant, si bien siempre fue consciente de las limitaciones de dicha “prueba”.

    No subestimemos el poder de cierto carácter religioso y existencial que se puede hallar a la base de toda su filosofía:

    https://tbpd.wordpress.com/2010/12/14/el-punto-de-partida-existencial-de-la-filosofia-critica-de-immanuel-kant/

    Gracias por tu comentario. Saludos!

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