Un argumento, puramente moral, en contra de la pena de muerte

¿Por qué prohibir, categóricamente, la pena de muerte en cualquier circunstancia? Responder a esta pregunta, se me ocurre, resultará difícil sin recurrir a presupuestos metafísicos, lo que, a su vez, más que afirmar la apodicticidad de la respuesta, la deja inevitablemente en un nivel asertórico, contingente.

En realidad, más que un problema moral, de principios, el asunto debe abordarse desde el derecho[1], y tomar en cuenta aspectos no menos importantes que los metafísicos como su capacidad de prevenir (mediante la amenaza de castigo) el crimen.

No obstante, lo netamente moral ciertamente tiene mucho que decir, y lo que sigue es una argumentación categóricamente en contra de la pena de muerte en cualquier circunstancia, tal como está expuesta por el príncipe Myshkin, personaje principal de El idiota, de Fiódor Dostoievski.

El condenado era un hombre inteligente, sereno, fuerte, entrado en años, de apellido Legros. Y lo que le digo a usted, créalo o no, es que lloraba cuando subía al patíbulo y estaba blanco como el papel. ¿Es posible tal cosa? ¿No es eso horrible? A ver, ¿quién llora de terror? Yo nunca hubiera creído que un hombre hecho y derecho pudiera llorar de terror; y no digo un niño, sino un hombre que nunca antes había llorado, un hombre de cuarenta y cinco años. ¿Qué le sucede en ese momento al alma? ¿ A qué convulsiones llega? ¡Es un insulto al alma, ni más ni menos! Está escrito: «No matarás». ¿Quiere eso decir que porque ha matado hay que matarle a él? No; eso no está permitido. Hace ya un mes que lo vi y es como si lo tuviera aún delante de los ojos. He soñado con ello cinco veces. (Dostoyevski 1999: 39)

¿Qué opinan?


[1] En realidad, en la actualidad y desde hace varias décadas, salvo por la necedad y oportunismo de algunos políticos, el asunto parece estar zanjado.

Bibliografía:

DOSTOYEVSKI, Fiódor M.

El idiota. Traducción de Juan López-Morillas. Madrid: Alianza Editorial, 1999.

5 comments

  1. Ni la pena de muerte ni la cadena perpetua garantizan que no se volvera a matar. Solo muestran la imposibilidad de una actuacion efectiva de parte de los sistemas de coercion en un problema moral. ¿cuál sería el problema moral?

  2. No sé si te sigo… ¿Por qué la cadena perpetua, o más aún, la pena de muerte, no garantizarían que no se volverá a matar? Es cierto que el Estado no puede prevenir el asesinato… de lo que se trata es de castigarlo de una forma apropiada al respeto a la dignidad humana, es decir, a la moralidad.

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