Cristo sedado

Extracto del artículo “Un Jesús invasor y casi enchufado”, de César Hildebrandt.

[…] el Vaticano […] pretende […] presentar siempre a Jesús como el que no hace distingos, el que acoge a todos sin requisito alguno, el que ama sin condiciones. Y de allí los brazos abiertos, el amor que todo lo concilia, perdona o adormece. Nada más sedante para un mundo dominado por la atrocidad y conducido por quienes, con su hipocresía, parecen haber comprado hasta la franquicia de Dios. Ese es el mundo que García decidió servir en sus últimos años.

Y ese lider del cristianismo un poco opiáceo es una mentira histórica. Jesús, el de Nazareth, fue todo lo contrario. Lo cierto es que su rebeldía hizo tambalear el sistema jerárquico y de castas de esa provincia judía, romana a la fuerza, donde se martirizó. Un Jesús verdadero debería registrar algo de esa rabia justa que lo enfrentó al poder y a la muerte. Porque la muerte de este hombre extraordinario fue un asesinato “por razones de Estado”.

Hildebrant en sus trece (Año 2, Número 60).

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