La necesidad de la idea de Dios, y una —¿verdadera?— declaración de amor (o una entrada doble sobre Los hermanos Karamázov)

En Los hermanos Karamázov se plantea constantemente el problema de Dios, no únicamente desde la irrelevante cuestión acerca de su existencia como creador del mundo, sino desde las implicancias morales que acarrearía dicho mundo sin un soberano moral.

Iván Fiódorovich, ateo, no obstante, señala:

[…] en el siglo dieciocho hubo un viejo pecador que afirmaba: si no hubiera Dios, habría que inventarlo, s’il n’existait pas Dieu il faudrait l’inventer. Y, en efecto, el hombre ha inventado a Dios. Lo extraño, lo sorprendente no es que Dios exista en verdad; lo asombroso es que semejante idea (la idea de que Dios es necesario) haya podido meterse en la cabeza de un animal tan fiero y maligno como es el hombre; hasta tal punto es sacrosanta, hasta tal punto es enternecedora, hasta tal punto es sabia y hasta tal punto hace honor al hombre. (Dostoievski 1996: 383)

Lo valioso acerca de la idea de Dios está en que nos permite pensar con mayor claridad el sentido que nosotros mismos podemos darle a la existencia de nuestra insignificante especie de seres animales. Claro que esto conlleva el riesgo de la pérdida de nuestra autonomía, o de la mera búsqueda de un consuelo para los distintos males de la vida; o peor aún, que esta idea pierda su significación moral y sea corrompida por el interés propio y la tan humana necesidad de dominar a otros.

A pesar de los peligros de la religión, podemos pensar la fe, en este contexto, como el compromiso con una idea, en tanto la reconocemos como importante y significativa.

Aliosha Karamázov

Por otro lado, tenemos a Alexiéi Fiódorovich, Aliosha, respondiendo a la carta de amor de una joven:

No bien la hube leído, pensé enseguida que todo sería así, pues yo, tan pronto como el stárets muera, he de abandonar enseguida el monasterio. Luego continuaré mis estudios, me examinaré, y cuando llegue el plazo legal nos casaremos. Yo la amaré. Aunque no he tenido tiempo de reflexionar sobre ello, he pensado, de todos modos, que no encontraré mejor esposa que usted, y el stárets que manda casarme… (Dostoievski 1996: 314-315)

El amor, lejos de ser únicamente un sentimiento, es del mismo modo una idea, y ésta nos requiere un compromiso. Yo la amaré… El amor es una promesa.

Para algunas entradas relacionadas, ver: ¿Qué es Dios? Una concepción existencial, mística y práctica y Lou Reed define el amor.

La imagen la saqué de este blog.


Bibliografía:

DOSTOIEVSKI, Fiódor M.

Los hermanos Karamázov. Traducción de Augusto Vidal. Madrid: Cátedra, 1996.

2 comments

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s