El hombre y la crítica – I

Esta será la primera de tres entradas armadas en torno al proyecto de la filosofía crítica en el contexto de la más completa biografía de Immanuel Kant, escrita por Manfred Kuehn.

Mucho se dice entre la oposición Hume/Kant en los manuales más básicos de la filosofía, pero siempre es bueno recordar lo cercano que Kant se sentía a David Hume, y cómo concebía su filosofía crítica como una continuación de lo empezado por el filósofo escocés, de tal forma que el idealismo trascendental pueda considerarse más cercano al pensamiento anglosajón que a la filosofía netamente alemana de su tiempo.

Veamos, primero el contexto dado por Kuehn, y luego palabras del mismo Kant.

Las preocupaciones últimas de Kant eran morales, y quizá inclusive religiosas. Aceptando la validez de la aproximación empirista a la ciencia y a la expansión del conocimiento, Kant quería rescatar la moralidad de volverse muy naturalista y relativista. Quería mostrar que incluso en la ausencia del conocimiento de la realidad absoluta, la moralidad tiene un reclamo sobre nosotros que es absoluto e incontrovertible. Es este reconocimiento del deber moral [moral claim] lo que nos eleva sobre las bestias. Nos muestra como seres racionales en la forma que Platón creía que lo éramos. La Crítica y los Prolegómenos mostraban que el acercamiento de Platón al problema era equivocado, y también que el camino humeano, de ser entendido correctamente, no era adverso a una mirada más racionalista como muchos habían supuesto hasta ese momento. Una sana dosis de escepticismo injectada al idealismo era justamente lo necesario para mostrar que mientras tenemos un propósito más elevado, no podemos conocer lo que Platón creyó que podíamos. En una nota al pie reminiscente a su sarcasmo de los Sueños [de un visionario], Kant encuentra que

Las elevadas torres y los grandes hombres metafísicos se asemejan, están rodeados de demasiado viento, y eso no es lo mío. Mi lugar es la fructífera trivialidad [bathos] de la experiencia; y la palabra trascendental… no significa algo que pasa más allá de toda experiencia sino algo que efectivamente la precede a priori, y que simplemente tiene como meta el conocimiento de la experiencia posible.

Kant, Prolegomena, ed. Beck, p. i22n (Ak 4, p. 373)[1]

No sólo tenemos ahí una definición de lo trascendental en palabras de Kant, sino también su intento de rescatar, al menos en parte, el espíritu del primer gran proyecto filosófico.


[1] Manfred Kuehn, Kant: A Biography (New York: Cambridge University Press, 2002). La cita corresponde a la página 265; la traducción es mía.

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