Eigendünkel

La Fundamentación de la metafísica de las costumbres—la primera gran obra sobre ética de Immanuel Kant—parece esbozar una imagen de la agencia humana excesivamente dualista y, por lo tanto, limitada: una lucha entre la—dictatorial—razón y las—siempre nocivas—inclinaciones.

Existe ya un consenso entre los estudiosos en que la cuestión no es tan sencilla, y que incluso dentro de la Fundamentación una lectura tal es insostenible. No debiera sorprendernos que, si ampliamos la mirada a la Crítica de la razón práctica, a la Religión dentro de los límites de la mera razón, a la misma Metafísica de las costumbres, o a sus escritos de Historia y de Antropología, el problema de la agencia humana se evidencia como mucho más complejo y valioso.

En la Crítica de la razón práctica (Capítulo III de “La analítica de la razón pura práctica”), Kant diluye la dicotomía afirmando que la ley moral—o la razón pura práctica—tiene un efecto sobre nuestra sensibilidad, que es a su vez un sentimiento. Pero, ¿qué es lo que este nuevo sentimiento (de respeto hacia la ley moral) enfrenta? Kant responde con la idea de amor propio de Rousseau, pero principalmente aludiendo a la vanidad (Eigendünkel; self-conceit, en inglés).

Eigendünkel.

Sin embargo, ¿cómo puede la ley moral, forma de una causalidad intelectual, afectar nuestra sensibilidad a tal punto de humillarla (cuando sea que se le resista)?

O hasta qué punto la respuesta a dicha pregunta sobrepasa la esfera de un estudio estrictamente a priori y nos lleva al ámbito de la Antropología y de la Historia.

Por supuesto que Kant no ignoró esto último. Es más, todo lo contrario. Recientes estudiosos han identificado los conceptos de amor propio y de vanidad con la tesis del mal radical de la Religión, así como con el concepto de insociable sociabilidad, de Idea para una historia universal con una mira cosmopolita; es decir, la moral pura con la Antropología y con la Historia.

Puesto que en los próximos ciclos me veré envuelto en mi tesis de la Maestría de Filosofía (ya no de CC.PP.), quiero partir del papel que juega la Eigendünkel[1] en la teoría ética de Kant, ya no vista de forma unidimensional, sino en contacto con estas otras disciplinas, que no sólo la enriquecen, sino que juegan un papel fundamental para su correcta comprensión.

Además, desde las primeras líneas del post inaugural de este blog he prometido una investigación sobre el mal radical, y ya es hora de que se cumpla lo ofrecido.


[1] Todavía ando a la búsqueda del equivalente más propicio en español, por lo que acepto sugerencias.

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