Kant Vs. Herder (o sobre el odio a la razón)

Habiendo adquirido recientemente Kant’s Ethical Thought, de Allen W. Wood, he estado inmerso estos últimos días en la concepción de la especie humana en la historia que tiene Kant, y cómo ésta se relaciona con su teoría ética. De forma paralela, tuve el agrado de encontrarme en la blogósfera con esta entrada de Victor J. Krebs, en su blog, sobre el cuerpo y la palabra, que me trajo de vuelta al debate sobre Johann Gottfried Herder que surgió en un seminario dictado por él a finales del 2007 en la PUCP, sobre filosofía del lenguaje.

No comentaré directamente su entrada, pero lo mencionaba porque me parece que el debate, al menos en su forma embrionaria, puede ser rastreado hasta aquel que llevaran a cabo el mismo Kant con su antiguo alumno, el ya mencionado Herder, presente tanto en la obra principal de este último, Ideas para la filosofía de la historia de la humanidad, como los escritos de Kant Idea para una historia universal con una mira cosmopolita e Inicio conjetural de la historia humana. Siguiendo la exposición del debate que hace Wood, trataré de exponer el punto central de forma introductoria.

Empecemos con la visión relativamente negativa de la racionalidad con la que se maneja Herder, que ve, según Wood, “la naturaleza humana como fundada en una continuidad entre lo natural y lo sobrenatural, y a la razón como una capacidad animal que está sin embargo basada en una espiritualidad superior a ésta y que trasciende la naturaleza”[1]. “El peligro”, continúa Wood, “está en que la razón separará a las personas de su propia espiritualidad, como ha sido el caso en las sociedades modernas”.

En términos bíblicos (de los que tanto Herder como Kant hacen uso), Herder sostendría que el hombre hace mal uso de su razón al desobedecer fuerzas superiores, ocasionando así su caída del paraíso, al cual de alguna forma, retomando su conexión primigenia con la naturaleza y lo espiritual, debe aspirar volver.

La caída.

Aquí surge un desacuerdo radical con Kant, que considera el mito de la caída “como el origen no del pecado sino de la ‘misología’ (el odio a la razón)” y “no como un crimen, sino como un acto de liberación”.

Tenemos, pues, dos interpretaciones del papel de la razón en la especie humana, irreconciliables, que se expresan en la siguiente cita:

El problema entre Kant y Herder a estas alturas no es si la razón se desarrolla históricamente o si está siempre históricamente situada (ambos afirman que sí). La pregunta apunta a si la razón tiene también la capacidad de trascender su situación, para generar estándares universales más elevados (que Kant llama “ideas”) mediante los cuales las tradiciones sociales puedan ser criticadas y cambiadas. O el problema puede ser expuesto de una forma más tajante así: ¿Es la meta última de la razón meramente hacernos felices al ponernos en armonía con lo que la historia y la tradición han hecho de nosotros, o es en vez precisamente la función de la razón volvernos descontentos con todo esto, llevando a la cultura humana a perfeccionarse a sí misma todavía más? La posición de Herder es la primera; la de Kant, la última.

Siendo el rol máximo de la razón generar descontento, siempre existirá una tendencia a renegar de nuestra condición de seres racionales, intentando aspirar volver a un estado de inocencia que se considera primigenio y superior. Para Kant, en cambio, no hay vuelta atrás.


[1] Allen W. Wood, Kant’s Ethical Thought (New York: Cambridge University Press, 1999). Las traducciones, lejos de ser perfectas, son mías, y pertenecen al capítulo 7.

6 comments

  1. y si las opciones no son esas, y más bien la razón nos descontenta pero es incapaz de darnos lo que nos dice que puede darnos… y además se desconecta de aquello que podría darle un ancla en la existencia sensible y concreta del hombre, arrojándonos a una aspiración ilusoria e imposible?

  2. y si hablar del ser humano como “ser racional” es ya demasiado abstracto y simplista, y el “estado de inocencia” al que se quisiera volver no es más que un gran bla, bla, bla idealista?

    y si no separamos a “la razón” del cuerpo ni de la felicidad?

  3. Bueno, ciertamente no he podido entrar en detalle acerca de lo que se entiende aca por racionalidad o razon. Sin embargo, no es necesario abstraernos pues la entendemos en sentido amplio, fieles a Kant, como la capacidad de entrar en comunicacion con otros, escucharlos, tratar de entenderlos, etc. No hablamos pues de una refinada razon especulativa sino de la razon practica, cuya respectiva sabiduria esta resumida en este otro post:

    https://tbpd.wordpress.com/2009/09/22/kant-sobre-la-sabiduria-practica/

    Y sobre separar la razon de la felicidad y del cuerpo, bueno, es ciertamente posible no hacerlo a lo largo de nuestras vidas, e igual actuar moralmente, incluso en sentido kantiano. Pero dicha separacion debe darse en el nivel conceptual. ¿Ganamos algo NO separando la razon del cuerpo en un nivel teorico? Ojo que con “separar” no me refiero a caer en un dualismo extremo, o lo que fuere. Pero debe de ser la tarea de la filosofia lograr algo de claridad en estas cosas, obviamente, como diria Aristoteles, en tanto la materia nos lo permita.

    Saludos!

  4. JAQUE MATE A LA DOCTRINA JUDAIZANTE DE LA IGLESIA. El análisis racional de los elementos que integran la triada pre-teológica judeo cristiana, nos permite: ___criticar objetivamente el profetismo judío y la cristología de San Pablo que estructuran la doctrina judaizante de la Iglesia; visualizar nítidamente que el profetismo judío es opuesto a las enseñanzas de Cristo; visualizar la omisión capital que cometió Pablo en sus epístolas al mutilar al cristianismo de la doctrina más importante para la humanidad. Desechando la prueba viviente de la trascendencia humana patente en Cristo, que se alcanza practicando las virtudes opuestas a nuestros defectos hasta adquirir el perfil de humanidad perfecta (cero defectos). Disciplina que nos da acceso a los contenidos meta concientes, y potencialidades del espíritu__ Y la urgente necesidad de formular un cristianismo laico enmarcado en la doctrina y la teoría de la trascendencia humana (sustentada por filósofos y místicos, y su veracidad comprobada por la trascendencia humana de Cristo); a fin de afrontar con éxito: “el ateismo, el islamismo, el judaísmo, el nihilismo, la nueva Era y la modernidad”, que amenazan con sofocar al cristianismo. http://es.scribd.com/doc/73946749/Jaque-Mate-a-La-Doctrina-Judaizante-de-La-Iglesia

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