Ética y Psicoanálisis

Mis conocimientos de Psicoanálisis son bastante limitados, pero siempre me ha interesado el supuesto conflicto que tiene con la filosofía, y en especial, con la Ética—entendida esta última como disciplina filosófica.

Sin embargo, a pesar de haberme mantenido un poco al margen del debate, siempre me pareció que esta oposición era innecesaria, y que en realidad, ambas disciplinas podrían complementarse perfectamente, dictando la Ética los principios racionales que el hombre debe seguir, y usando al Psicoanálisis para dictaminar la plausibilidad de su aplicación.

Pensativo Erich Fromm.

Pensativo Erich Fromm.

Así, ha sido muy grata mi sorpresa al empezar a leer Ética y Psicoanálisis[1], de Erich Fromm, del cual antes ya había leído también El arte de amar—obra verdaderamente buena y de un lenguaje bastante accesible—, y encontrarme con citas como la siguiente (página 18):

La razón humana, y ella sola, puede elaborar normas éticas válidas.

Ahora bien, no sé cuál era la afinidad de Fromm con Kant, puesto que al referirse a la tradición de la Ética Humanista—a la que se adhiere—menciona a tales como Spinoza y Aristóteles, mas no al filósofo alemán. Pero añadamos a la cita anterior, otra como la siguiente (página 20):

[…] en la Ética Humanista es el hombre mismo quien da las normas y es a la vez el sujeto de las mismas, su fuente formal o agencia reguladora y el sujeto de su materia.

No me cabe duda, pues, que al menos en sentido amplio, la teoría ética de la que Fromm hace uso es bastante afín a la kantiana.

Hay que entender, pues, que Kant concibe su sistema ético en partes, correspondiendo la primera propiamente a la fundamentación, en donde se encuentra la ley moral o el imperativo categórico, siendo esta parte estrictamente racional y a priori, y a la que el Psicoanálisis no podría añadir nada. Pero obviamente, la ética no se limita a su fundamentación, y este principio enteramente racional debe ser aplicado a la compleja vida del hombre, sujeto que no es enteramente racional (cosa que el Psicoanálisis debe saber mejor que ninguna otra corriente de pensamiento), y es acá donde Fromm ve que los conocimientos psicoanalíticos pueden ser de valiosísima ayuda para la ética aplicada.

Otro punto que Fromm rechaza desde el comienzo del libro es el supuesto relativismo ético al que sus antecesores como Freud y Jung llegaron, tal como se puede ver en la siguiente cita (página 34):

El hombre no es una hoja en blanco sobre la cual la cultura puede escribir su texto; él es un ente cargado de energía y estructurado en formas específicas que al adoptarlas reacciona en formas específicas y susceptibles de ser previstas frente a las condiciones externas.

Personalmente, siempre he estado de acuerdo con tal analogía, que me parece sirve no sólo para rechazar el relativismo cultural, sino también histórico.

Además, el libro tiene cierto corte existencialista, refiriéndome a tal corriente también en sentido amplio, como se puede apreciar en esta última cita (página 48):

Un individuo representa a la raza humana. Es un ejemplo específico de la especie humana. Él es “él” y es “todos”; es un individuo con sus peculiaridades y, en ese sentido, único y, al mismo tiempo, representante de todas las características de la raza humana. Su personalidad individual se determina por las peculiaridades de la existencia humana comunes a todos los hombres. De aquí que el análisis de la situación humana debe preceder al de la personalidad.

Aunque me parece que finalmente la balanza se inclina por el racionalismo.

Finalmente, he encontrado una cita que parece corroborar la idea del mal radical, o insociable sociabilidad humana, que hay en la filosofía moral de Kant, y que va de la mano con la forma en que podemos entender la Historia, pero me la guardaré para más adelante.


[1] Erich Fromm, Ética y Psicoanálisis (México D.F. : Fondo de Cultura Económica, 1960).

4 comments

  1. Pequeña nota, también desde la relativa ignorancia del psicoanálisis, sobre lo que mencionas del relativismo.

    Y es que, justamente, yo tenía entendido algo diferente, uno de los problemas del psicoanálisis que encuentro poco justificados. Porque la estructura básica de la pulsión y la represión, de la persecusión del objeto del deseo, termina siendo algo así como una estructura universal, ahistórica. Aquello que es deseado puede ser particular y contingente, pero la estructura misma del deseo no, sino que es previa y constitutiva de la subjetividad.

    Entonces, aunque sí, quizás uno podría llevar el psicoanálisis por una cuestión más relativista si se queda simplemente al nivel de la subjetividad y la particularidad del deseo, creo que el aparato del psicoanálisis se monta justamente sobre la base de que hay una estructura universal que es la del objeto del deseo (y es posible que en esto mi interpretación sea demasiado lacaniana, pero finalmente Lacan pretendía hacer un retorno radical a Freud). El psicoanálisis termina siendo por este camino (que entiendo es poco frecuentado) mucho más universalista de lo que se le puede atribuir.

    Es bien interesante, además, lo que otros autores posteriores, como Zizek o Laclau, han hecho con esta estructura combinándola con la noción de designadores rígidos en Kripke – nombres que designan objetos a través de cualquier mundo posible. Lo traigo a colación simplemente para seguir en la misma línea, de que, hasta donde sé, la estructura psicoanalítica termina pretendiendo ser mucho más universalista de lo que normalmente se le reconoce, pero imagino que alguien con un poco más de conocimiento en la materia podrá fácilmente corregirme.

  2. Bueno, lo que entendí desde la perspectiva de Fromm es que justamente él reconoce cómo este universalismo del Psicoanálisis “encaja” con una ética de corte universalista de larga tradición filosófica, cosa que sus predecesores según él habían obviado (Jung y en mayor medida Freud, que abogaba por un relativismo ético, cosa que no me consta de primera mano).

    Ahora, con universalismo, Fromm se refiere a una ética universal, no a sólo a la validez universal de la “estructura” del ser humano que reconoce el Psicoanálisis. En ese sentido, un psicoanalista puede creer en la universalidad de su teoría, y seguir manteniendo un relativismo ético.

    Espero que eso sirva para aclarar un poco la cuestión.

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